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“¡Quien lo tenga vivo un abrazo, quien lo tenga muerto una flor!”

Diomedes Díaz
“Canto y rezo una oración ay, por medio de mi canto, y como es un verso santo lo digo de corazón quien lo tenga vivo, un abrazo quien lo tenga muerto, una flor” (Diomedes Díaz, Barranquilla. Julio del 2009. Verso suelto en parranda, acordes de “A Mi Papá”, de su autoría).

“Escucha al padre que te engendró, acompaña en su vejez a tu madre el padre del honrado se llenará de gozo, pues el que engendra un hijo sensato y bueno se alegrará Y tu padre estará contento de ti…” (Proverbios. Capítulo 23, versículo 22-25. Biblia).

Diomedes Díaz inmortalizaría en el corazón de sus miles de fanáticos la persona de su padre, Rafael María Díaz, con la canción “A Mi Papá” que grabara hace 31 años acompañado en el acordeón con Nicolás Elías Mendoza, “Colacho” , una de las 11 melodías incluidas por el sello disquero CBS (Columbian Broadcasting System) en su álbum “Con Mucho Estilo”.

De entonces a estos días ya su padre no vive pero quedó esa joya del cancionero del artista sanjuanero y los recuerdos de su papá que vienen como anillo al dedo hoy Día del Padre.

Díaz, padre, era en esencia un hombre de campo, de ancestros humildes, que tenía unas características constatables de buenas a primeras para quien no lo conocía: la prudencia y el silencio. Ambas que unidas configuraban lo que en esencia era, un observador consumado que donde ponía el ojo, ponía la razón.

Mirada tras mirada se hacía a una idea de las circunstancias y por eso “calaba” muy bien a las personas donde estuviera, fuera allá por aquellos caminos de la población de La Junta (Guajira) y demás que conocieron de sus correrías o, sencillamente, sentado ahí en la silla de madera que recostaba al exterior de la pared del patio de la casa familiar en el barrio San Joaquín, del centro de Valledupar, bajo el palo de limón que le daba sombra y hacía de ese su sitio ideal para pasar las horas muertas.

Quien transitaba por esa calle sabía que no era raro ver al padre del más aclamado cantautor vallenato sentado allí, impasible, tranquilo, mirando que no ha mirado. Ya entrado en sus años dorados atinaba a saludar alzando la mano derecha y seguía con la mirada brevemente al transeúnte.

El “Viejo Rafa” era imperturbable, a no ser que anduviera por ahí ‘miquiando’ su fiel compañero durante varios años y del cual era su dueño: el alegre “Pachito”, un mono más travieso, juguetón y peligroso que King Kong subido en el Empire State de Nueva York y que ponía la casa de los Díaz Maestre patas arriba. Macaco que solo paraba bolas a su propietario. Quien era el único que lo aquietaba, a los demás, se los pasaba por la faja. “Pachito” le sobrevivió a Rafael y falleció hace un año.

MI PAPÁ ES UN HOMBRE SANO

“Él era prudente y silencioso, eso era lo que más lo definía”, dijo Kelly Elvira Díaz Franco, una de las nietas e hija de Diomedes. Afirmación que constató este cronista las veces que pudo sentarse a hablar con él en esa ciudad del norte de Colombia y en las que se mostró cauteloso y prudente como lo afirmaban, también, en su momento dos de los hermanos del cantante Abel y Elver Díaz Maestre. (Nota: personas que este escritor agradece sus gestos de apoyo para con el trabajo periodístico que me llevó a conocerlos en aquellos años, que ellos saben cuáles fueron).

Rafael María Díaz nació del amor de Rafael Cataño y Avelina Díaz, dos humildes campesinos residentes en las cercanías del corregimiento de La Junta, población de San Juan del Cesar, La Guajira, norte de Colombia. Conservó su apellido materno, Díaz por cuestiones personales y, con el paso de los años, casó con Elvira Antonia Maestre Hinojosa.

De su unión con “Mamá Vila” nacieron 10 hijos, de los que sobreviven 9. A saber, en orden de nacimiento: Diomedes, Gloria María, Rafael María, Rosa Leonor, “Ocha”; Elizabeth, Avelina, Abel, Elver, Juan Manuel y la fallecida Elvira Luz. Hijos que ya han dado nietos y, a su vez, bisnietos y que conforman una de las dinastías vallenatas de más prestigio, empezando por Diomedes Díaz, el mayor de ellos, soporte y bastión de esta familia.

A lo largo de su vida el Viejo Rafa luchó por ganarse el pan diario para él y su familia como mejor pudo y con todas las vicisitudes que implica existir en un mundo donde somos seres humanos antes que ángeles, con nuestros aciertos y errores como también fue el caso de él quien, en esencia, fue un hombre bondadoso y padre ejemplar.

Una de las pruebas fehacientes de su esfuerzo eran sus manos fuertes, con sus nudillos esculpidos a golpe. Denotaban que había trabajado mucho con ellas para realizar un camino. No en vano, trabajó en diferentes fincas, machete en mano, y después realizó actividades particulares, todas relacionadas con el campo.

Otra de las pruebas, de su sencillez, era que solía dormir en hamaca (chinchorro), hábito que solo cambió en la postrimerías de sus años cuando tuvo que descansar en cama. Por lo demás, Rafael María prefería calzar chanclas (abarcas/chancletas/alpargatas) en vez de zapato cerrado. Algo que junto con la ropa sencilla, como las camisas de algodón o textil sintético o los pantalones de dril, mostraban no solo austeridad sino también humildad, pese a ser el padre de quien es, El Cacique de La Junta, Diomedes Díaz.

Varios de sus nietos llevan en recuerdo del abuelo parco de palabras pero que les regalaba, de cuando en vez, una bolsita de mango picado y 2 mil pesos (Un euro/70 céntimos de dólar) para que se compraran refresco (gaseosa) o lo que les apeteciera.

”Él siempre tuvo las cosas claras, hablaba –cuando lo hacía- muy bien de su hijo a quien conocía como la palma de su mano”, dijo otra de las fuentes consultadas por el periodista Héctor Sarasti, que hizo este informe especial desde España para EL BLOG DE DIOMEDES DÍAZ con motivo del Día del Padre.

“Fue muy buena persona, padre, abuelo y en la familia lo quisimos muchísimo”, remató la fuente.

Rafael María Dïaz descansa en el Cementerio Ecce Homo de Valledupar, luego que falleciera en el 2007, a los 77 años.

“Como amor de padre a hijo, Rafael lo demostró con su forma de ser y su ejemplo, además, de aconsejaba al mismísimo Diomedes”, finalizó la fuente.

‘PADRÍSIMAS’

“Un hombre da con una buena mujer no cuando da con una bonita o con una inteligente sino cuando da con una que educa a los hijos como debe ser”, decía Rafael María con ese halo de sabiduría que le acompañaba. “y en la crianza es que se sabe el tipo de mujeres que son…”.

“Mi papá, Dios me lo tenga en la Gloria”, le dijo Diomedes a este cronista mientras dialogaban en la ciudad española, hace un año largo.

Rafael María Díaz, falleció de una afección cardiaca. El Cacique de la Junta lo consideraba como "el hombre de alma buena, el hombre que me inspiró reconocidas canciones como Mi Muchacho y A Mi papa, entre otras.

“A MI PAPÁ”

Voy a componé un merengue (bis)
pa' cantáselo a papá
un hombre que vive allá
cerca de la población

Ese que con su sudor (Bis)
me dio el tamaño que tengo
y el hijo le salió bueno (Bis)
y ha sido un ejemplo de él
y ojalá que puedas ver
tu recompensa mi viejo

Mi papá es un hombre sano (Bis)
que vive allá en Carrizal
Carrizal es una finca
que está cerca de La Junta

La Junta es un bello pueblo (Bis)
adonde nació Diomedes
donde to' el mundo lo quiere (Bis)
y me aclaman cuando llego
pero todo esto se debe
al ejemplo de mi viejo

Cuando se encuentra un amigo (Bis)
yo lo noto muy contento
recordando viejos tiempos
de sus bellas correrías

Pero la Virgen María (bis)
me lo tiene que cuidar
tenga la seguridad (bis)
que puede vivir tranquilo
no te preocupei papá
porque aquí tenei tu hijo

Bonita, esa es la dueña del alma mía
Cuando salgo pa' la finca (Bis)
yo le llevo alguna cosa
y en la parte con su esposa
que viene a ser mi mamá
La que lo ha sabío cuidar (Bis)
hace más de treinta años
y con el mismo entusiasmo (Bis)
yo los noto todavía

Y ahí nació Diomedes Díaz
donde tiene su respaldo (Bis)

INVESTIGACIÓN, REDACCIÓN Y CONCEPTO PERIODÍSTICO:
Héctor Sarasti (España)
ANÁLISIS, GESTIÓN Y DESARROLLO 2.0:
Antonio José de León (Colombia) 
REDES SOCIALES DE DIOMEDES DÍAZ.