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Crónica: La hermandad de los Díaz en las horas difíciles

Diomedes Díaz, compañera, hijos y allegados.
El cariño y el aprecio con el que Diomedes de Jesús Díaz Acosta saludó a su hermano Miguel Ángel Díaz Rincón lo evidenció la mano derecha que el primero frotó con sentimiento en la zona media de la espalda del segundo al verlo llegar, para luego darle un abrazo esbozando una sonrisa de complicidad propia de quienes son hermanos queridos:

-"Hola Migue…", le dijo Diomedes de Jesús apenas franqueó la puerta de cristal que separa la zona de habitaciones del séptimo piso de la Clínica del Country de Bogotá donde se recupera el artista vallenato y la sala de espera donde el grupo de personas y varios de los hijos de El Cacique de la Junta charlaban desprevenidamente.

"Bien", le correspondió tímido Miguel Ángel, ese hijo de Diomedes Díaz, furibundo hincha del equipo de Los Millonarios, de Bogotá (Colombia) y un ejemplo de vida para quienes saben de él y lo grata persona que es.

Allí estaban parte de los hijos de Díaz Maestre reunidos pendientes de la salud de su padre que a esa hora de la mañana, en promedio poco antes del medio día, realizaba allá en la habitación ejercicios para restablecer la movilidad de su cuerpo luego de que fuera operado el pasado martes 18 de junio de una masa tumoral, la cual le extrajeron completamente. Un reto que va venciendo Diomedes Díaz lenta pero seguramente y de la mano de personas que le ayudan con las terapias que, consisten, básicamente en que se mueva por sus propios medios y ejercite los músculos en general aunque, específicamente, los de su zona media y bajo.


Rafael Santos y Miguel Angel Díaz, hijos de Diomedes, comprando películas para su padre el pasado jueves en un centro comercial de Bogotá.

La charla distendida la realizaban a saber: Luis Ángel, Rafael Santos, Diomedes de Jesús y Miguel Ángel mientras un puñado de amigos de ellos se recreaba en la palabra entre chistes y chanzas:

-"¡Mira, mi hermano!", dijo un emocionado Rafael Santos a uno de los interlocutores que se paró de uno de los dos rectángulos de sillas que hay en la sala de espera y se dirigió a Miguel Ángel:

-"Mucho gusto", pronunció su nombre y le extendió la mano al hijo del cantor campesino. Persona que de un sopetón, le dijo: "¡No jod… la misma cara!"

- "¡Mirale, igualito a papá!", repilcó Rafael Santos que, con su extendida y siempre presente cordialidad, integró el grupo a partir de contar vivencias, historias y relatos, entre ellos, el del buen estado en el que veía a su padre: "Hombe, si, bien, bien", comentarios que los interlocutores acompañaban diciendo:"¡que bien!", "Menos mal", "Gracias a Dios"."Siiiii, erdaaaa", "vaina bacana"...

Lo que poco observan o de lo que poco se percataban los circunstantes era lo pendientes que estaban los hermanos entre si, que se buscaban con la mirada, se necesitaban para echarsen cuentos y se coordinaban para ir a hacer vueltas en pro de su padre.

-"Vamos", le dijo Rafael Santos a varios de los que allí estaban, palabra que repitió con cariño a su hermano Miguel. "Listo…", musito el último.

Todos respiraban ese ambiente de hermandad y camaradería que se embelesa más en la presencia de un ser querido. (Nota: No es por hacer un cumplido, menos por quedar bien con nadie, es el sentimiento que le dio a quien redacta estas líneas ver esa unión).

Todos salieron, quedó el salón solo y una prueba de que sus hijos heredaron de Diomedes, uno de sus dones: la alegría.

Miguel Ángel Díaz y Diomedes de Jesús, en el Hospital donde esta su padre. 

REPORTERÍA, CONCEPTO PERIODÍSTICO Y EDICIÓN: Héctor Sarasti. JEFE DE PRENSA Y GESTOR DE REDES SOCIALES: Antonio José de León. DIRECTOR GENERAL ORGANIZACIÓN DE DIOMEDES DÍAZ: José Zequeda. PUBLICADO POR EL BLOG DE DIOMEDES DIAZ. JUNIO DEL 2013. BOGOTÁ (COLOMBIA).