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Crónica: Rafael Santos Díaz, ¡el buen amigo que miles nunca han conocido!

Rafael Santos
El lujoso e impecable ascensor, marca Thyssen-Krupp, color metalizado, abrió sus dos gruesas hojas en la séptima planta de la Clinica del Country, el norte de Bogotá (Colombia) y dejó ver en su entrañas a quienes subían, entre ellos a un hombre que se preguntó y se respondió así mismo, sorprendido y con un fino humor costeño:


-"¿Aquí es?

-¡¡Si, aquí es!!

Pregunta-respuesta que mostraba dos rasgos característicos de su personalidad: su don de gentes y su buen humor.

El hombre era el cantante y ahora actor vallenato Rafael Santos Díaz Acosta quien llegaba a esa hora (2:23 de la tarde) del pasado viernes 19 con una única misión: despedirse de su convaleciente Diomedes Díaz pues viajaba a Barranquilla (Atlántico) y San Juan de Cesar (Guajira) a dar una gira de concierto de fin de semana.

-"Mucho gusto, ya mismo te hablo pero la verdad voy es corriendo me deja el avión", dijo al ser interpelado para un breve diálogo. 

-"Vine solo a despedirme de papá".

Calzando zapatillas deportivas de franjas verdes fluorescentes, blujean, camisa blanca tipo polo y detrás de unos lentes oscuros aceleró el paso,se paró en la entrada de la zona de habitaciones, saludo al personal de seguridad del hospital, pidió el ingreso y se adentró en esa fortaleza inexpugnable en la que se convirtió esta semana el séptimo piso del Hospital en mención. A los 17 minutos exactos bajo y se internó en el estacionamiento donde lo esperaban dos de sus hermanos: Diomedes de Jesús y Miguel Ángel Díaz. Sus seres queridos que se los llevó de gira.

-"Dime", asintió jocosamente al paso que el cronista le relató el rigor con el que la prensa es colocada a raya en inmediaciones del sitio donde permanecía su padre.

-"No tengas prisa, dime", decía el chico que saltara a la fama hace muchos años por cuenta
de su padre Diomedes Díaz al ser el objeto o tema central de unas de las canciones más recordadas del vallenato moderno, si es que esta música puede dividirse en antiguo, moderno y actual, como gustan los intelectuales articular todo para su explicación. Canción llamada "Mi muchacho".

-"¿Cómo esta tu papá?"

-"Bien, el médico lo vio y dice que evoluciona muy bien, le van a dar la salida este fin de semana", acotó al paso que el narrador de estas líneas le recordaba que la mañana de ese mismo viernes Remberto Burgos de La Espriella, esa eminencia de la neurocirugía colombiana le había dado, durante unos minutos a este periodista, una valoración muy sesuda y categórica del mal que aquejaba al cantante de los pueblos, su padre.

-"Me dijo", afirmo el periodista, "que estaba sorprendido por como va tu papá de bien en la recuperación…"

-"Si, papá a reaccionado muy bien y ya comenzó los ejercicios para recuperarse de su salud, dio sus pasos y hay una chica que le está ayudando con las terapias".

De inmediato cogió un diario popular de colombia, EL ESPACIO, y echó una ojeada a a nota que en portada del viernes decía: "Mija, quiero mondongo". Sonrió por la afirmación del impreso y leyó título y sumario de la primera página.

"Voy para Barranquilla y luego para San Juan del Cesar, toco mañana y el domingo", relató "pero quería despedirme de papá así fuera solo un momento" relató al paso que sus hermanos ya se montaban en el carro que los trasladaba al aeropuerto Eldorado de Bogotá y estaba atentos a que el embarcara.

-"Papá es un hombre fuerte y un ejemplo", prosiguió.

Entre tanto el periodista tomaba las fotos y él seguía su relato. "Todo va bien y ya este fin de semana sale".

El cronista, acorde a la prisa que tenía Díaz Acosta, le solicito una entrevista telefónica. 

-"Claro, primo llámeme, yo esta tarde, noche, ya estoy en Barranquilla", dijo al paso que extendió su mano.

-"Mi hermano, gracias", dijo dando un abrazo a este cronista. 

-"Gracias, oyó, gracias", palabras que salieron sinceras y sencillas.

-"Diga que hay Diomedes para rato, para rato".

En segundos se montó en el coche y salió raudo para el aeropuerto, dejando en el ambiente
esa condición que no solo lo hace persona querida para los suyos y para quienes aú no lo conocen y solo saben de él a través de su canto y la televisión: su sencillez.

No en vano Díaz Acosta suma, minuto a minuto, más amigos que granos de arroz caen después de una molienda.

Él es así, como auguró su padre al decirle: "que si te inspira ser zapatero ¡sólo quiero que seas el mejor!" y él cumple en rigor el sentir y el querer de su padre. Y aquellas palabras que hace un tiempo su propia abuela, Elvira Maestre, "Mamá Vila", dijera al autor de estas líneas en la casa de ella en Valledupar: 

-"¿Mi nieto Rafa?, bueno, bueno que ha salido el pela'o muy buena persona".

No se equivocaba.

(FIN)

REPORTERÍA, EDICIÓN Y CONCEPTO PERIODÍSTICO: Héctor Sarasti. GESTOR DE REDES SOCIALES Y JEFE DE PRENSA: Antonio José de León. DIRECTOR GENERAL ORGANIZACIÓN DIOMEDES DÍAZ: José Zequeda. Junio. 2013