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Rafael Oñate: "Diomedes se dio a la tarea de crear un estilo propio"


El 22 de diciembre de 2013 “El Cacique de la Junta” partió hacia un viaje eterno del que no podrá regresar para cantarle a su fanaticada, pero su recuerdo y sus canciones perdurarán a través del tiempo y su voz seguirá entonando aquellas bellas melodías para el deleite y gozo de todos sus seguidores incondicionales.

Pocos días después de la muerte de Diomedes Díaz, el periodista y escritor Rafael Oñate Rivero, estuvo de visita en Montreal y tomándonos una taza de café me compartió por algunos minutos sus sentimientos hacia el hombre, el artista y el amigo que con su partida al más allá, lo dejó con un inmenso vacío y una gran desolación que sólo sienten aquellos que nacieron con el folclor vallenato, impregnado en lo más profundo de sus entrañas.

¿Qué representó Diomedes Díaz para el folclor vallenato colombiano?

Rafael Oñate: Diomedes Díaz es una de las grandes revelaciones que muestra el folclor vallenato como trascendencia de un estilo y de una modalidad de intérprete natural de lo que es la esencia del folclor vallenato como tal. Diomedes es un hombre que se hace por su propio esfuerzo e imponiendo el instinto de superación para igualar lo que ya otros juglares de mucha trascendencia habían marcado en la modalidad del canto vallenato en el estilo y en la importancia que cada uno de ellos le dio. Te estoy hablando de Poncho Zuleta, Rafael Orozco y Jorge Oñate que indiscutiblemente podríamos decir son los tres maestros que le marcaron la pauta a Diomedes.

¿Qué tan cierto es que la muerte de Rafael Orozco le sirvió de trampolín a Diomedes Díaz para alcanzar su éxito musical?

No, no, no. A Diomedes lo impulsa la compañía de una agrupación musical que en ese momento impuso el criterio folclórico y se mostró como lo más importante que tenía el folclor para esa época. No es propiamente Rafael. A Diomedes lo impulsan los Hermanos López cuyo intérprete principal era Jorge Oñate. Diomedes en ese momento era el utilero, era quien cargaba las columnas y montaba los equipos, él era un apoyo logístico de la agrupación de los Hermanos López. Es ahí donde despunta Diomedes. Es tan así su despunte que después de hacer el trabajo con el rey vallenato de 1976, Naferito Duran (Herencia Vallenata) aparece grabando dos larga duraciones (LP) que fueron trabajos muy importantes y éxitos indiscutibles con Alberto El Debe López, cajero de la agrupación, ahí podemos recordar canciones como “La Venta Marroncita”, “Cristina Isabel” y “De Frente”. Ahí aparece Diomedes Díaz como la categoría de artista de intérprete que iba a ser. Vale la pena recordar que Diomedes arrancó en las jornadas literario-académicas que se hacían por aquella época en el Colegio Nacional Loperena en lo que hemos denominado los centros literarios y allí se organizaban unos concursos en los cuales la mayor importancia radicaba en demostrar la capacidad que tenían cada uno de esos jóvenes para hacer versos y al mismo tiempo impactar con sus cantos. Por aquel tiempo se destacaban entre otros, Rafael Orozco, Luciano Poveda, Jorge Quiroz, Juvenal Daza Bermúdez y Octavio Daza Daza. Allí es donde nace precisamente la historia de “Cariñito de mi vida” que es el canto con el cual se da a conocer Rafael Orozco con una canción de Diomedes Díaz y en el cual después cuando llega la fama, él se consolida como un gran intérprete y le envía el saludo que después lo convertiría en el seudónimo que identificaría a Diomedes para toda la vida, que es “El Cacique de la Junta”.

Algunos consideran a Diomedes Díaz como uno de los pilares de la Nueva Ola Vallenata. ¿Es esto cierto?

No es cierto lo que se está diciendo. A Diomedes no se le puede catalogar como prototipo del inicio de la nueva ola. El creador de La Nueva Ola en la esencia coyuntural del vallenato se llama Kaleth Morales. Lo que pasa es que Diomedes se dio a la tarea de crear un estilo propio, de hacer versos sin igual con frases famosas y de hacer cantos que el mismo adornaba o catalogaba de invenciones pero que estaban dentro del marco tradicional de la esencia del folclor vallenato. Era seguidor indiscutible de grandes acordeoneros. Él se inició con “Naferito” Durán, hermano de Alejandro Duran Díaz, una dinastía indiscutible en el Paso Cesar, de mucha tradición y de mucho respeto para venir a decir que era nueva ola. Con los hermanos López, fue la segunda agrupación con la que cantó y grabó sus canciones, luego se encuentra con un joven, eso sí, pero no se puede decir que Juancho Rois era nueva ola, él empezó a dinamizar la interpretación de la música vallenata a su estilo pero respetando lo tradicional, respetando por ejemplo a Juancho Polo Valencia, Alejandro Duran y Alfredo Gutiérrez.

¿Qué tan importante fue la relación de su tío Martin Maestre dentro de su carrera musical?

Extraordinaria. Él es quien lo ayuda, es el que le da las condiciones innatas para que el module y para que aprenda a cantar y hacer los versos en forma melódica y armónica. A Diomedes lo menospreciaban en su época de joven y decían que era un cantante que no tenía modulación. Le decían “El Chivato” e inclusive lo contrataban para espantar pájaros en las épocas de cosecha de arroz más que para interpretar canciones en parrandas vallenatas. De tal manera que no se confiaba mucho en él. Su tío fue el ejemplo que él siguió para entrar a modular su capacidad de intérprete.

¿Es verdad que “La Locura” es la mejor obra musical de Diomedes Díaz?

Yo no diría que la mejor obra musical. No se le olvide a usted que “La Ventana Marroncita” es un éxito de mucho recuerdo, lo que pasa es que cuando aparece “La Locura” que es el título del primer larga duración que él hace en 1978 con Juancho Rois, él viene de hacer un trabajo extraordinario de grabar con Juan Piña que se llamó “El Fuete”, ahí se muestra un acordeonero joven y muy habilidoso de mucha producción musical y Diomedes aflora con un tema extraordinario que titularon “La Lluvia de Verano” de Hernán Marín Lacouture y fue tan afortunado Diomedes que el título que le pusieron al larga duración “La Locura” ocupó todos los espacios habidos y por haber en la historia de la música vallenata. Eso fue “La Locura”, algo extraordinario hasta el punto que todos consideramos que esto fue el mejor acierto que hizo Diomedes Díaz en su comienzo.

Hay quienes dicen que los medios de comunicación en Colombia le dieron la espalda a Diomedes Díaz. ¿Qué piensa usted?

No todos, algunos creímos que Diomedes merecía la oportunidad reivindicativa, la oportunidad de darle la mano para que el alcanzara el propósito de restaurar su vida social. Algunos medios no lo perdonaron nunca, inclusive fueron alevosos y siempre publicaron de mala fe los actos de Diomedes, pero la verdad es que debimos nosotros haberlo apoyado un poco más, aunque él no se dejó. Diomedes no se dejó, tenemos que ser sinceros, a nosotros nos duele que Diomedes no hubiera sentido algo más de afecto consigo mismo, que él no hubiera cuidado más de su vida y que él le hubiera demostrado al país de que al hombre a quien a veces se le atacaba tenía otros criterios y otra forma de vivir.

¿Cuál es su opinión de Diomedes Díaz como compositor?

Diomedes era un hombre que te tomaba desprevenidamente, así hizo temas como “Mi Primera Cana”, “Mi Serenata”, “A mi papá”, “A mi muchacho”, el éxito de Diomedes Díaz es tan grande que eso es lo que yo le valoro. El fue un hombre que se dedicó a crear frases hermosas para hacer temas de latitudes importantes y vallenatos muy famosos, de un sentido humano y de un contenido tan cercano a los afectos de cada persona que los oye que uno recordará a Diomedes Díaz de por vida, por mucho tiempo.

Se habla que el canal de televisión RCN tiene previsto el rodaje de una telenovela sobre su vida. ¿Sabe algo al respecto?

Ojala que acierten y que lo que se quiera hacer de Diomedes sea la exaltación a la condición humana de un hombre y no entrar por el sensacionalismo como el que a veces se le imprime a las telenovelas colombianas y desviarlo de pronto a mostrar algo muy cruel. En el interior de él quedaron por explotar cosas muy positivas, yo creo que todo lo denigrante él lo dejó expuesto. Si yo voy a escribir un libreto de Diomedes, si en algún momento tendré que escribir letras sobre la vida y obra, me dedicaría a explotar el contenido de sus cantos, la trascendencia de sus versos y eso que él siempre expuso, la humildad al momento de identificarse con personas de su propio ser.

¿Quién fue Diomedes Díaz?

Un hombre que hizo de todo, que se inspiró en las cosas que nacieron de su interior, que por encima de todo logró hacer lo que quiso pero que no pudo corregir lo que debió hacer.



Remembranzas de Diomedes Díaz

En la época en que Diomedes Díaz, Jorge Oñate, Poncho Zuleta y Rafael Orozco tenían una rivalidad musical amena y amigable, Rafael había hecho un trabajo musical en el cual invitó a participar en la presentación a Sady Rojas el gran animador de “La Caseta Matecaña”. Yo había invitado al Festival Vallenato de 1980 a Hernando Perdomo Che, gran locutor Huilense narrador de futbol de la Cadena Caracol que hacía todas las tardes los sábados de 6 a 7 de la noche un programa vallenato de mucha sintonía. Un día el “Cacique” se encontró conmigo un vez en Valledupar y me pidió el favor de conseguirle a Perdomo Che para la animación en ese entonces del larga duración que estaba preparando, yo le comenté a Perdomo y él me contesto que -ni corto ni perezoso-. Fue así como después de esta grabación me dijo que en donde quería mi saludo. Yo a Diomedes tengo que agradecerle este gesto que cada vez que lo comento me emociona mucho porque esto fue un reconocimiento muy grande -vuelven los periodistas Rodolfo Rodríguez y Rafael Oñate, comuniquen, comuniquen- este saludo me lo hizo en el larga duración “A mi fanaticada”, en la canción “El Romancero” de Roberto Calderón Cujia, precisamente en el momento que el creaba esa identidad de su fanaticada. Había un gran amigo que era el editor de la edición de la costa del Espectador Rodolfo Rodríguez Calderón y coincidimos para que su nombre también sonara en el saludo junto al mío ya que él y yo habíamos hecho por primera vez en El Espectador un trabajo de primera página de él y era la primera vez que Diomedes ocupaba un espacio como estos”. (Rafael Oñate Rivero)

“Cuando “El Cacique” estaba viviendo un gran éxito musical, un día en la sala de redacción del Espectador le preguntaron a don Guillermo Cano Isaza, el director del Espectador, que de los tres periodistas, Rodolfo Rodríguez Calderón, Rafael Oñate Rivero y Consuelo Araujo Noguera, cuál era el más indicado para hacer un reportaje de Diomedes Díaz y él respondió que si “El Cacique” iba a ser entrevistado debía ser por “La Cacica” y este reportaje nos lo ganó ella, además de que tenía un prestigio periodístico grande. El reportaje se tituló: “Diomedes Díaz frente a mi” en ese entonces estaba de moda el tema del gran Octavio Daza Daza”. (Rafael Oñate Rivero).

German Posada
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