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“Nunca dejé de ser la esposa de Diomedes Díaz”: Patricia Acosta


Patricia Isabel Acosta Solano la mamá de Rafael Santos, Diomedes De Jesús Luis Ángel y el gran Martin Elías, habló sobre lo que será el homenaje que le tributará la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata a su esposo, visiblemente emocionada manifestó “no veo la hora que llegue el día del homenaje, porque es más que merecido por lo que Diomedes hizo por la música Vallenata”.

Desde los diez años esta Juntera estuvo muy cerca a Diomedes Díaz, quien la miraba y con pena le decía “no sabía que eras tan bonita, ni se lo que me da cuando me miras”. “Oye bonita cuando me estas mirando yo siento que mi vida cubre todo tu cuerpo”. 

Patricia Isabel dice que su esposo era muy inteligente para componer; que solo aprovechaba los momentos para expresar lo que sentía y lo expresaba de corazón. “Cuando estaba muy joven el pasaba por la ventana de mi casa solo a mirarme y catarme versos y yo en verdad interesada, me asoma, porque me gustaba que me cantara o me compusiera canciones”. 

“Hágame el favor compadre Debe, llegue a esa ventana marroncita, toque tres canciones bien bonitas, que a mí no me importa si se ofenden”. 

La morena que más entusiasmó a Diomedes Díaz lloró y las risas no faltaron, durante el rato que nos atendió en su casa. Dijo que los recuerdos de su esposo la erizan y que trata de recordarlo cantando lo que más le gustaba a El Cacique. 

“Esa morena que me entusiasma cuando me mira, ha despertado en mi un sentimiento para cantar, con todo el alma le cantaré a la mujer más linda en una noche de luna llena en Valledupar”. 

Las canciones de El Cacique han sido sus preferidas desde el primer día que le cantó la primera. Han sido muchos años los que tiene Patricia Isabel Acosta, la verdadera dueña de la ventana del corazón de Diomedes Díaz, escuchando su música. De paso, tarareándola. 

Como para corroborar lo que la elegante dama nos contaba, suena en su celular: “Hay vida, vida, vida, vida mundana vida alegre, vida, vida, la vida que a mí me protege”. Era ‘El Primo Nene’, uno de los amigos del papá de sus hijos, a quien emocionada le dijo en voz alta: “Hay Primo Nene, aquí están unos periodistas haciéndome una entrevista sobre la vida de mi vida, primo. Hay, Primo, gracias por querer tanto a Diomedes”. 

Por Alber Castilla Romero