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"Diomedes me hablaba de su soledad"


Foto: Damaris Rojas
Javier Mugno, el ingeniero de sonido que trabajó con el Cacique en sus últimas siete producciones, recuerda con nostalgia sus años de trabajo.

La entrevista estaba casi finalizando, pero se tocó el tema de la muerte de Diomedes Díaz, y se dividió en dos. La conversación cambió de enfoque. El cambio fue brusco. Javier Mugno, el ingeniero de sonido que trabajó con el Cacique las últimas siete producciones, por supuesto, 'La vida del artista', debió hacer una pausa. Casi se cumplen los tres años de la muerte de este artista, pero el nudo en la garganta le atajó las palabras y las lágrimas se hicieron incontenibles. Hubo silencio. La tristeza invadió el ambiente del estudio de grabación donde se hacía el diálogo. Intenta reponerse y musita, "fue muy duro. Muy duro".

/Para nuestro querido ingeniero Javier Mugno y mi sobrina Juliana Carolina/ Este saludo que dura los primeros 10 segundos del tema /Qué vaina tan difícil/ del álbum 'La vida del artista', fue la última demostración de afecto que Diomedes le dejó. Detrás de ese saludo hay una historia. "Diomedes era un hombre muy decente, escuchaba sugerencias, pero cuando se le 'salía el indio' era mejor que él llevara la pauta". Sin embargo, recuerda Javier, que Diomedes estaba reacio a grabar /Qué vaina tan difícil/, "decía que no. 'Ese disco no lo voy a cantar. No sé qué le pasa a Omar (Geles) que ya no quiere compone…'". Pero tanto Javier como varios en el equipo de trabajo estaban seguros que si el tema lo cantaba Diomedes sería un 'hit', así que le insistieron hasta convencerlo.

"Esta misma actitud renuente la mostró con 'Aquí está lo tuyo', tema de Rolando Ochoa, "Diomedes decía que no la cantaría, que para él eso no era vallenato…". Pero también se dejó persuadir, "él confiaba en su equipo y finalmente escuchaba".

Mugno también reveló 'el detrás de cámara' de 'Entre Díaz y canciones', la producción que la Sony sacó después de la muerte del Cacique, "donde parece que estuviera borracho, pero no. Él no estaba tomando, estábamos probando sonido, él estaba en la cabina y comenzamos a hablar por el intercomunicador, él no sabía que yo lo estaba grabando. Yo le metía conversación". Mugno se refiere /Son cosas bonitas que un día antes de morirme yo iba a cantar esta canción, porque de pronto sea mañana. No se sabe si sea mañana o ahora. Pero que hace un o muerto: Primero pensá en el presupuesto de la casa, que ahora venden uno cajones caroooss, ajá las funerarias carassss la hora; ya ni café dan ahora dan es aguapanela, yo hoy tengo 56 años, ojalá que tenga 80 pa hablales lo que les voy a decí, por ejemplo mándales un recuerdito ahí, maricaditas de uno. ¿No? Parrandero, mujeriego y con plata. Porque yo tengo plata, así que no se imaginan porque yo si eh trabajao (risa). Conversación que tomó importancia tras la muerte del hijo de la vieja Vira, "yo la pensaba guardar para mí, como un recuerdo, pero José le contó a los de la Sony, y ellos decidieron musicalizarla". Javier agrega "no hubiera podido quedarme con esa conversación 'suelta', todo lo que de Diomedes se grabara aquí le pertenecía a la Sony, mucho menos que ya sabía de la existencia de la charla". De ahí nació 'Mi última reflexión de la muerte' que inicia el tema 'Entre el bien y el mal', tema que hace parte del cd póstumo del Cacique de La Junta.

Retoma los últimos días de grabación de la producción, "nunca, en siete producciones que hicimos juntos, vi al Cacique tan entusiasmado. Las anteriores ocasiones demorábamos hasta más de un año para terminar porque estaba cansando, no estaba de ánimo o sencillamente no quería grabar…pero esta vez fue distinto". Destaca Javier Mugno que nunca Diomedes lo había llamado, pero en esta vez tenía afán, "me llamaba, Javie, ¿entonces? ¿Nos vamos a dejar coger el tiempo? Mira que la competencia está ahí… ¡Estamos atrasados!".

Tanto es así que Mugno tiene otra anécdota, "un día que me llamó para grabar le dije que no había turno…". El Cacique pasó por el frente del estudio de grabación y vio muchos carros, "era la gente de Churo a quien le estaba grabando, y me llamó a regañarme, 'mira Javie si no me vas a dar turno dime pa'sabé…". Al otro día Diomedes estaba en la sala con "una voluntad que le salía del alma, porque físicamente estaba mermado…". El trabajo, cuenta Mugno, comenzó en agosto o septiembre (2013), "y como a mediados de diciembre ya lo teníamos listo, nunca antes había pasado".

No puede soslayar y rebobina el momento que se enteró de la muerte de Diomedes, "estaba en el patio de mi casa conversando con mi familia, cuando me llama Harold Zabaleta y me dice que el Cacique estaba en la clínica…". Confiesa que no le dio mayor atención porque creyó que se trataba de "una pea. Una molunga (borrachera)". "La verdad es que Diomedes burló tanto la muerte, en accidentes, operaciones…bueno que lejos estaba de que se fuera a morir en ese momento". Pero al poco tiempo Harold repitió la llamada, "me dijo Javie ¿te enteraste?, parece que el Cacique se murió". Esperando que fuera otra de esas falsas noticias que se acostumbraban, Mugno empezó a llamar, hasta que le confirmaron la partida de "quien me brindó confianza, fue considerado conmigo". Javier dice que debieron pasar un tiempo prudencial para asimilar esa realidad.

POR: DAMARIS ROJAS DE EL HERALDO.
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