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“No culpo al conductor ni le guardo rencor”: esposa de Martín Elías ENTREVISTA


Dayana Jaimes, esposa de Martín Elías, sale en defensa del hombre que manejaba la camioneta del accidente que le costó la vida a su esposo. Dice que le pide a Dios que perdone a la columnista que trinó contra su marido.

El viernes santo los colombianos amanecieron con la noticia del accidente que sufrió el artista vallenato Martín Elías en una de las carreteras del departamento de Sucre. Ese mismo día murió. Ocho días después, su esposa Dayana Jaimes rememora con profunda nostalgia a quien fue el amor de su vida.


La ‘mona linda’, como cariñosamente le decía Elías a su esposa, cuenta que no tiene rencor alguno con Armando ‘Nando’ Quintero, quien conducía la camioneta blanca el día del accidente y dice que las decisiones de Dios se deben aceptar.




Esta joven de 29 años, periodista de profesión, contó que en octubre del año pasado dejó de trabajar para pasar más tiempo con su esposo y cuidar a Paula, la hija de dos años que desde hace ocho días pregunta todos los días por “su papi”.



Asegura que Martín Elías heredó la voz de su padre, el amor por el folclor vallenato pero no los excesos que él vivió y los que se presentan ocasionalmente en el mundo artístico. Relata que su esposo jamás se hubiera imaginado que el país sintiera tanto amor por su forma de ser y por su legado.



Semana.com: ¿Cómo conoce a Martín Elías?



Dayana Jaimes: Yo lo conocí desde muy pequeño, él vivía a la vuelta de mi casa y era muy amiga de su hermano Luis Ángel y él me lo presentó. Cuando entré a la Universidad me molestaba, me mandaba razones y empezó a cortejarme pero no le presté atención al principio porque él ya estaba casado. Nos fuimos hablando como amigos, él se separó y ya ahí empezamos a tener una relación pero al principio le pedí que no se hiciera pública porque recientemente se había separado. Además quise comprobar primero que no tuviera relación alguna. Ya después se supo porque cuando murió una hermana, Martín me acompañó todo el día y justo era en sus cumpleaños. Y ya era reconocido.



Semana.com: ¿Y cómo fue la etapa del enamoramiento? ¿Cómo la conquistó?



D.J.: Martín era una persona muy tímida pero lo que no me decía en ese entonces con palabras lo hacía a través de cartas escritas con su puño y letra. A veces en conciertos me dedicaba canciones, me enviaba mensajes lindos, me daba serenatas, flores, me regalaba peluches y así poco a poco me fue enamorando y conquistando. Debo confesar que él me gustaba, pero en ese momento no imaginé tener hijos ni ser su esposa, pero fue lo mejor que me pasó en la vida.



Semana.com: ¿Cómo era como novio?



D.J.: El mejor de todos. Martín era muy noble y confiaba en todo el mundo, no le ponía malicia a nada, no sabía decir ‘no’ a nada. Yo en cambio era un poco más prevenida y le decía cosas para alertarlo sobre lo que yo creía que estaba mal. Él se dejaba llevar mucho de mí y me decía: ‘la que sabes eres tú porque estudiaste. Yo lo que sé es cantar’. Y a veces me decía, por ejemplo: ‘amor, cómo se escribe tal palabra’. Y yo le decía, ‘carajo, Martín. ¡cómo no vas a saber!’. Y él, como niño chiquito, me contestaba que no lo regañara, que lo que él sabía era cantar.



Semana.com: Usted era su complemento….



D.J.: Sí, siempre me dijo que yo era su complemento, eso nos hacía felices y muy unidos. La carrera de un músico es difícil y trae muchas cosas y problemas. Esa viajadera y las giras hacen que se sufra mucho sobre todo por los desplazamientos, pero siempre estábamos en contacto y me llamaba mucho para que estuviera tranquila.



Semana.com: ¿Cómo fue la pedida de mano? ¿Cómo le pidió matrimonio?



D.J.: Eso fue en Barranquilla el día de mi cumpleaños, después de un partido de Colombia en el mundial de 2014. Él llegó acelerado a decirme que tenía un problema con Juancho De La Espriella (su acordeonero en ese entonces) y que tenía que acompañarlo para ser testigo de la conversación. Yo no quería ir porque estaba en pijama, pero me levanté. Cuando llegamos allí abrí la puerta, había un aviso con un ‘te amo’ gigante y un rompecabezas pero faltaba una ficha, cuando la encontré ahí estaba el anillo y me dijo que si me quería casar con él. Yo duré con él 4 años de novia y dos de esposa, fue una pedida de mano muy original y nos íbamos a volver a casar cuando cumpliéramos los 10 años. Justamente el 24 de abril cumplíamos 6 años de estar juntos y yo le tenía un regalo y yo quería que lo estrenara, pero él me dijo que debíamos esperar a la fecha para recibirlo.



Semana.com: ¿Y ese regalo se lo pudo entregar?



D.J.: No pude. Lo compré hace unos días con mucho amor, pero por decisiones de Dios no pude dárselo. Era un morral muy lindo, le gustaban mucho y lo quería hacer feliz. Acá lo tengo y lo guardaré para siempre.


Semana.com: Mucho se habló de Martín Elías y se decía que tomaba mucho trago e incluso que consumía droga. ¿Eso era cierto?


D.J.: Uno en la vida no puede llevar la culpa de los padres, Martín fue una persona noble y muestra de ello es que en el sepelio supe muchas cosas que había hecho, por ejemplo, ayudar a mucha gente a que terminara sus estudios. Martín jamás en su vida consumió drogas, como todo colombiano de vez en cuando se tomaba unos tragos y no era siempre porque respetaba la familia, su hija y la casa. Ese era Martín Elías.



Semana.com: Explíquenos cómo es eso de que ayudaba gente y no le decía…



D.J.: A Martín le gustaba dar sin recibir nada a cambio y muchas veces le pagaron mal, pero él me decía que no había que prestarle atención a eso. En su corazón no había envidia, rabia, odio ni rencor para nadie. Supe que ayudó muchas personas y es lindo saber eso.



Semana.com: ¿Qué fue lo que pasó ese día del accidente?



D.J.: Martín era tan noble que en esa Semana Santa había tres conciertos y uno de ellos se canceló porque no se alcanzó a vender toda la boletería. Eso fue el miércoles. El del jueves estuvo a punto de cancelarse porque pasó algo parecido y por eso le pidieron que cantara a las cinco de la mañana. Martín dijo que sí pensando en sus músicos porque solo se había hecho un concierto. El jueves estuvimos todo el día en Cartagena con toda la familia muy contentos, cuando él se va para el concierto mi hija se cayó y yo me puse a llorar, pero me calmó y dejó dormida a la niña. El viernes en la madrugada me dejó un mensaje diciéndome que estaba todo bien y que estaban a poco de arrancar el toque. Ya como a las 7 de la mañana me llama a decirme que habían terminado y que ya iba para Cartagena, le conté que estaba en el gimnasio, me dijo que nos amaba mucho y que ya nos veíamos.



Semana.com: Esa fue la última vez que habló con él…



D.J.: Sí, a los 50 minutos me llamó un tío de él que siempre lo cuidaba. Cuando vi el número en mi celular me preocupé y enseguida le pregunté si había pasado algo y me dijo que Martín se había accidentado y en su voz noté la preocupación. Me arreglé, de una me fui para Sincelejo con una sobrina y ese trayecto fue tortuoso porque me decían que había entrado en paro, que necesitaba sangre y que estaban de un lado a otro. Cuando llegué, el médico me dijo que la situación era grave porque había perdido mucha sangre. Un tiempo después me dicen que le van a hacer una cirugía de urgencia y firmé el consentimiento porque tenía un sangrado. Hubo mucha confusión porque algunos me decían que estaba estable, otros que estaba grave por varios paros respiratorios. Fue terrible.



Semana.com: ¿En qué momento le informan de su muerte?



D.J.: Unos minutos después de toda esa confusión salió el médico y me dijo que desafortunadamente Martín había muerto, yo entré enseguida pero cuando lo toqué estaba muy frío así que pienso que él murió antes de que me dijeran. No conozco del tema, pero si acababa de morir no tenía por qué estar tan frío.



Semana.com: ¿Qué le dijeron quienes lo auxiliaron, sus amigos su acordeonero Rolando Ochoa?



D.J.: Me dijeron que nunca abrió los ojos desde que se accidentó, pero que sí hablaba y que solo les decía que no lo dejaran morir, que lo enderezarán pero el problema es que se fracturó la pelvis. El médico de medicina legal me contó que su pecho quedó totalmente destruido por el golpe tan fuerte, el tórax y las costillas se rompieron.



Semana.com: ¿Qué ha sabido de las causas del accidente?



D.J.: Lo primero es que es mentira lo que se ha dicho que iban a 220 kilómetros. El conductor era nuevo pero responsable y Martín tenía claro que era un buen trabajador. Lo que se sabe es que se atravesó una moto y por eso el chofer la esquiva y vuelve a su rumbo pero hay un hueco, frena muy duro y ahí pierde el control lo que genera que empezaran a dar botes. En una de esas vueltas Martín sale expulsado del carro por el panorámico y quedó a 20 metros del carro, la carretera es muy mala, yo lo comprobé cuando viajé para ver cómo estaba Martín. Repito, el conductor era nuevo pero tenía experiencia, era prevenido y ya había trabajado con Sergio Luis Rodríguez (acordeonero de Jorge Celedón).



Semana.com: Hay quienes están culpando al conductor de la camioneta…



D.J.: Si tiene responsabilidad o no eso lo deciden las autoridades, pero lo que puedo decir es que tengo la certeza de que él no quería accidentarse ni matar a Martín, yo no lo culpo y de hecho se debe estar sintiendo muy mal. Siento que él no debió frenar así de duro si iban rápido, pero no guardo rencor ni tomaré ninguna acción porque estaba cumpliendo con su trabajo. Dios quiso que fuera así, que fuera Martín el que muriera y solo le pido a él que me de fortaleza para aceptar las cosas.



Semana.com: Al parecer Martín Elías no tenía el cinturón de seguridad y por eso se salió de la camioneta. Hay quienes dicen que los artistas al salir de los conciertos se cambian en las camionetas. ¿Pudo haber pasado eso?



D.J.: Puede ser que eso haya pasado porque cuando terminan los conciertos salen totalmente mojados y hasta el bóxer se cambian así que puede ser. Pudo haber pasado eso porque sí se cambiaba de ropa.



Semana.com: Armando ‘Nando’ Quintero llevaba pocos días trabajando con Martín Elías. ¿Por qué decidió contratar un conductor?




D.J.: Porque los viajes y el trabajo lo cansaban mucho, los desplazamientos eran muy largos y lo hizo por eso. Nos recomendaron a ‘Nando’ y empezó a trabajar, repito yo no guardo rencor alguno y me parece terrible los señalamientos que le están haciendo a través de las redes sociales, las amenazas y todo eso es terrible. Si él lee esta entrevista quiero que sepa que puede estar tranquilo porque no tenemos nada en su contra, la voluntad de Dios es perfecta y es injusto lo que están haciendo con él.



D.J.: Con toda sinceridad eso me dolió en el alma, ese comentario me partió el alma porque estoy segura de que si esa periodista hubiera conocido a Martín Elías lo hubiera amado porque Martín lo amaban y lo adoraban por su gran corazón y difícilmente habrá otra persona como mi esposo. Por eso le respondí que Dios la perdonará porque su comentario fue injusto.



Semana.com: Hubo mucho apoyo de los colombianos…



D.J.: Martín jamás en su vida se imaginó que lo quisieran tanto, nunca. Yo sentí el dolor de todos los músicos que me abrazaban, la muerte de mi esposo les dolió a muchas personas que ni siquiera lo conocían. Él era una persona noble y generosa, pero estoy segura de que nunca pensó del gran amor que le tienen. Yo en la casa siento a Martín y lo veo por todas partes, esto es muy difícil.



Semana.com: ¿Martín le hablaba de la muerte?



D.J.: Sí, él muchas veces me habló y a mí me daba rabia e incluso le decía que dejara de decir tantas locuras. No sé porque lo decía, pero sí tocaba el tema. Yo sentí que por su profesión sabía que estaba expuesto. Nunca sabremos las razones.



Semana.com: ¿Cómo han sido estos días para usted?



D.J.: Muy dolorosos pero he estado acompañada de toda mi familia y de la de Martín. Todos estamos muy sorprendidos por lo que pasó y aún no lo creemos pero Dios nos debe dar fortaleza.



Semana.com: Su hija Paula tiene dos años y por supuesto no comprende la situación…



D.J.: No, ella dice todo el tiempo ‘papá, papá, papá’. Pero Martín le mostraba las fotos de su padre y le decía, ‘mira, hija, este es tu abuelo, él está en el cielo’. Ahora le digo a ella que si recuerda que su papi le decía que su abuelo estaba en el cielo. Pues ahora le digo que están juntos allá mismo. Está muy pequeña todavía, pero servirá eso que estoy haciendo.



Semana.com: ¿Cómo ve su vida sin Martín Elías?



D.J.: No lo sé, yo no he pensado en que haré. Yo lo escucho en todo lado y solo le pido a Dios fortaleza para sacar adelante a nuestra hija. Tengo que volver al trabajo porque desde un principio acordamos que volvería a laborar y quiero seguir con mi carrera aunque será un poco más adelante.



Semana.com: ¿Qué pasará con la organización musical?



D.J.: Tengo entendido que la agrupación desaparecerá porque estaba a nombre de Martín Elías. Rolando Ochoa seguirá con su carrera como acordeonero, hará una nueva agrupación y supongo que llevará a algunos músicos que estaban con ellos. Pero ya la agrupación con la muerte de Martín desaparece.



Semana.com: Hay un CD que quedó grabado, ¿Saldrá a la venta?



D.J.: Sí, quedó todo grabado. La verdad es que no hemos hablado con la disquera, pero eso se tendrá que discutir porque ese CD debe salir a la venta para sus seguidores. Ya está listo y el título sería Sin Límites.



Semana.com: Finalmente, ¿Qué sueños le faltaron por cumplir a Martín Elías?



D.J.: Grabar una canción con Carlos Vives, ese era su sueño profesional. Mi hija se llama Paula Elena por Claudia Elena Vásquez, la esposa de Vives. Hasta ese punto era la admiración y cuando cantaron juntos Martín tenía mucho miedo, temblaba y no sabía qué hacer. Como pareja estábamos construyendo una casa para irnos a vivir y era nuestro sueño verla terminada para ver crecer la familia allí.