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La verdad sobre estos éxitos del vallenato

Ivo Díaz hijo de Leandro en parranda
Los primeros y más importantes compositores de vallenato solían sacar sus letras y melodías a partir de historias o experiencias propias. Tal es el caso de Tobías Enrique Pumarejo, ‘Don Toba’, famoso por ser el autor, entre otras, de ‘Cállate Corazón’.

Esta canción la escribió luego de descubrir a la mujer que amaba en las piernas de un policía. Ante esta desgarradora escena pronunció los siguientes versos: “Una pena y otra pena/ Son dos Penas para mí/ ayer lloraba por verte/ hoy loro porque te vi”.

Así lo recuerda el investigado de folclor Ricardo Gutiérrez Gutiérrez en su más reciente libro ‘Crónicas del mundo Vallenato’, que fue lanzado al público en el marco del la edición número 50 del Festival de la Leyenda Vallenata, en Valledupar.

Sin embargo, el libro también comenta un hecho particular respecto a la que es, tal vez, la composición más importante en la vida de ‘Don Toba’: ‘Mírame fijamente’. Esta canción, popularizada primero por el maestro Nicolás ‘Colacho’ Mendoza, siempre tuvo un origen poco claro y, por lo tanto, controversial.

En una oportunidad, Mendoza le comentó a Gutiérrez acerca de una canción española con una estrofa muy similar a la de Pumarejo. Se trata de ‘Mírame Siempre’, escrita en 1922 por José Padilla, y popularizada en la voz de Sara Montiel en una película de 1963.

“Mírame fijamente hasta cegarme/Mírame con pasión 0 con enojo/Pero no dejes nunca de mirarme/por que quiero morir bajo tus ojos”. Estas son las palabras usadas por Padilla en su canción, de las cuales la única diferente a la de Pumarejo es “pasión”, en lugar de “amor”.

Además del estribillo, el resto de las dos canciones son totalmente diferentes en materia de ritmo, melodía y letra, por lo que el ingenio de Pumarejo continúa sin debatirse gracias a versos como “Cuando me miran, subo a los cielos/ porque tus ojos son dos estrellas/ que me iluminan, guardo el lucero/ el caminito de primavera”.

Pero esta no es la única composición de música vallenata cuyo origen es distinto al que el imaginario popular recrea. A estos hechos no puede escapar el maestro Rafael Escalona, que si bien no se inspiró en otras composiciones para hacer las suyas, si mintió acerca del origen de ellas.

Tal es el caso de ‘La Brasilera’, en la que cuenta la historia de una mujer del vecino país que le robó el corazón. “Yo la conocí una mañana/yo la conocí una mañana/que llego en avión a mi tierra/y cuando me la presentaron/me dijo que era brasilera/ay, seguro cruzo la frontera/pa’ venir a meterse en mi alma”.

Sin embargo, nada es más lejano a la realidad, como la investigación de Gutiérrez sugiere. Piedad do Santos, la mujer a la que escribió esos versos, en realidad se llamaba Isabel Martínez, y era de Bucaramanga. Llegó a Valledupar en 1956, y cuando Escalona se le presentó, le dijo que se llamaba Sofía y era brasilera.

Escalona la presentó como brasilera y procuró no revelar su verdadera identidad. De esta forma, muchos siguen convencidos de que la historia de ‘La Brasilera’ es tal cual como la presenta la canción.