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Julio César Galvis, quien convirtió a Bucaramanga en capital vallenata


Con 54 años de edad, 35 de esos de experiencia en las cabinas radiales, Julio César Galvis es el hombre que desde hace casi cuatro décadas convirtió a Bucaramanga en una capital vallenata. En cinco minutos con Vanguardia.com el vallenatólogo, oriundo de Barrancabermeja, cuenta detalles de los más grandes ídolos de este género musical.

Julio César Galvis recuerda que la primera vez que vio una cabina de radio tenía 18 años. Jamás imaginó que aquel joven cautivado por la magia de las ondas sonoras que salían de un pequeño radio se convertiría en una de las voces más importantes no solo de Santander sino del Oriente colombiano. Se define a sí mismo como un hombre divertido, ‘chévere’ y que no conoce la muerte cuando está de parranda. Su mirada es cálida y su sonrisa delata la pasión que siente cuando habla de vallenato.

Estudió sociología y fue íntimo amigo de Rafael Orozco y Patricia Teherán. Su nombre suena en decenas de canciones vallenatas, tantas que ya perdió la cuenta. Se declara ‘Binomista’ con mucho orgullo y por sus micrófonos pasaron ídolos del vallenato, la salsa y el merengue. Diomedes Díaz, Alfredo Gutiérrez, Raúl Santi, Claudia de Colombia, Roberto Antonio, Los Melódicos, Wilfrido Vargas, Sergio Vargas, Las Chicas del Can y el Joe Arroyo son solo algunos ejemplos.

¿Por qué le gusta el vallenato?

“Recuerdo que mi padre llegaba con su grupo de amigos y una parranda a tocar al patio de la casa. Eso, junto al calor de Barrancabermeja, era muy hermoso. Ahora soy embajador de este género aunque también me gusta mucho la balada. Sus letras son parecidas por el romanticismo que guardan”.

¿Cuál fue el primer vallenato que escuchó?

“Cuando tenía 10 años escuché una canción de un hombre que le decía a su enamorada ’Anhelos tengo de verte vida mía, anhelos de sentirte cerca de mí…Es una canción de Alfredo Gutiérrez. Cada vez que nos vemos le pido que la interprete”.

¿Cuál es su cantante vallenato favorito?

“Rafael Orozco, aunque reconozco la importancia de Diomedes Díaz. Pero Rafael Orozco y yo fuimos muy buenos amigos, jugábamos fútbol, compartimos tarima y estábamos en familia. Me duele que lo hayan matado”.

¿Cómo se convierte a una ciudad como Bucaramanga en capital del vallenato?

“Buena parte de ese fenómeno recae en Alfonso Quintero, un locutor costeño y yo, que soy santandereano. Nosotros empezamos a traer esa música desde el Cesar. En el barrio San Alonso vivían los muchachos que venían de la Costa Atlántica a estudiar en las universidades de Santander y a ellos se les rechazaba por su música. Pero a través de los programas de radio empezó ese tránsito hasta convertirnos en capital vallenata. Todo fue gracias a la radio y luego a los artistas que llegaron a Bucaramanga”.

¿A cuántos artistas conoció?

“En mi carrera radial conocí a todos los artistas vallenatos, salseros y merengueros. Desde Rafael Orozco hasta el Joe Arroyo.Es algo muy grande que queda en el corazón de uno”.

¿Por qué en la industria vallenata actual no hay figuras femeninas como Patricia Teherán?

“Yo fui amigo de Patricia, era una mujer espectacular. Decía que tenía que ser capaz de meterse en medio de ese grupo de hombres. Era una industria machista y con su grupo musical de mujeres logró ser la mejor, la más grande. Otras mujeres lo han intentado pero no lo han logrado. Era maravillosa”.

¿Bucaramanga seguirá siendo una capital vallenata?

“Hay una generación de personas que hoy en día tienen 40 o 50 años y se enamoraron y crecieron con el vallenato. Pero también hay gente joven que ama este género musical y son ellos los que pueden evitar que se quede en el baúl de los recuerdos”.

¿Cuál es su vallenato favorito?

“’Cómo nos duele cuando sabemos que el ser amado nos quiere, pero hay razones que le impiden y no puede demostrarnos que nuestros son sus quereres…’. Se llama Momentos de amor, firmada por el médico Fernando Meneses Romero. Es una historia escrita para una niña de Piedecuesta.

¿Qué canción no soporta?

“El ‘Tao tao’, Me gusta, me gusta o Cantinero de Silvestre Dangond. Me pareen canciones vacías. Incluso sonaron mucho pero eso no tiene nada de vallenato, carecen de una buena letra”.


¿Qué representó el Binomio de Oro para la historia musical de Colombia?

“El Binomio es una escuela vallenata. Me sorprende que los jóvenes conozcan sus canciones. Ellos lograron que el vallenato llegara al interior del país y Bucaramanga fue la primera ciudad en la que ‘pegaron’. Convirtieron el vallenato en un género para todos. Israel Romero era un gran acordeonista y Rafael Orozco muy buen cantante. Han pasado los años y siguen sonando en la radio, dejaron huella”.

¿Qué pasó con el Binomio cuando ya no estaba Rafael Orozco?

“El Binomio se acabó por un par de años y se volvieron fuertes artistas como Carlos Vives y Diomedes Díaz. Pero el público les pedía que volvieran y encontró voces como Jean Carlos Centeno, Jorge Celedón y Alejandro Palacios”.

¿En cuántas canciones mencionan su nombre?

“’Para mi amigo Julio César Galvis…’”, en muchas, perdí la cuenta. Me saludaron todos los artistas vallenatos excepto Diomedes Díaz, teníamos una rivalidad porque yo era ‘Binomista’”.

¿Cómo registra el vallenato en el Siglo XXI?

“Me preocupa. No podemos desconocer la fuerza que ha tomado el reggaetón y ya no es lo mismo. Además se han muerto muchas figuras como Kaleth Morales quien era el Rafael Orozco de la nueva era. Los artistas vallenatos deberían volver a grabar temas románticos pero todos siguen la ‘ola’ se Silvestre Dangond, me parece que está equivocado. Lo que hace ya no es vallenato”.

¿Qué debe escuchar alguien despechado?

“Indudablemente los discos de Diomedes Díaz. Por ejemplo el Cóndor herido, Mi primera cana, Tú eres la reina”.

¿Qué escuchar cuando alguien está conquistando?

“A Rafael Orozco. Tiene canciones muy bonitas. Una mujer se enamora con Solo para ti, Relicario de besos, Momentos de amor, Eterno enamorado, Te quiero o Tu dueño. También canciones de Jorge Oñate, Los Betos, Iván Villazón, Los Diablitos y Miguel Morales”.

¿Qué escuchar cuando se está de fiesta?

“Kaleth Morales, Silvestre Dangond en su etapa inicial y Peter Manjarréz. Pero también hay que meterle clásicos”.

¿Con qué palabras definiría el vallenato?

“Vida, sabrosura, parranda, alegría, amistad y amor. El vallenato es magia”.

¿Cómo se siente ahora que mira atrás y ve que lo logró?

“Es una satisfacción enorme y le doy gracias a Dios. Agradezco a quienes me dieron la mano en mi época. No es fácil para alguien de provincia abrirse camino en los medios. Estoy feliz de todo lo que he logrado”.