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La historia real de ‘Señor abogado’ la canción de Diomedes Díaz


Para 1984, 10 años después que Jorge Quiroz y Luciano Poveda le grabaron sus dos primeras canciones, la carrera musical de Diomedes Díaz estaba consolidada al lado de Nicolás Mendoza, quien indudablemente jugó un papel importante con sus notas en la llegada del Cacique a la cúspide de la fama.

Para esos días Diomedes publicó la canción ‘Señor Abogado’, en el álbum ‘Fiesta Vallenata’, canto que despertó curiosidad entre sus seguidores, al hacer en él Diomedes una defensa vehemente y férrea de su ética y moral que según el autor, había sido vejada, lesionada por un abogado que le cobró jurídicamente una vieja deuda económica, abogado que mandó al carajo, lo acusó de ser mal profesional y no quiso nombrar en la canción para no darle importancia y fama.

Por muchísimo tiempo hubo la incógnita sobre la identidad del abogado que puso tras las rejas a Dagoberto Suarez, representante del afamado músico, quien asumió la deuda para no enlodar el nombre de su pupilo y siguiera cumpliendo sus compromisos musicales adquiridos. Diomedes se dio licencia poética en el canto de decir que fue él que tuvo 15 días preso, Efraín dice que fueron dos, hubo mucha especulación, se barajaron variados y prestantes nombres de togados vallenatos, entre los seguidores urdieron múltiples y distintas razones que llevaron al letrado a tomar tal decisión.

Los músicos vallenatos costean prolongadas y onerosas parrandas, son dadivosos con sus invitados, los atienden con abundantes comilonas, ríos de buen escocés y el fino coqueteo elegantes damas, en medio de la lujuria y euforia etílica, se desbordan en regalos y dinero, en contraste son reacios para saldar sus deudas.

El boato y excesos llevó al Cacique a pedir un préstamo de 450 mil pesos a Lola Barrios, prestante comerciante de Valledupar quien hizo firmar a Diomedes un cheque para respaldar la deuda a término fijo, Diomedes incumplió.

El cobro jurídico llegó, lo asumió el prestigioso abogado vallenato Efraín Aponte Martínez, quien recibió 11 negocios entre los que se encontraba el de Diomedes, de manos de Jaime Araujo Rentería, quien se radicaría en Bogotá.

Tras el requerimiento de Aponte para que ‘El Cacique’ saldara la deuda, Díaz le respondió que no se preocupara, que el pagaría con una buena parranda que le amenizaría en el momento y lugar que Efraín Aponte escogiera.

Aponte Martínez, de rancia estipe regional, entre San Diego y El Molino, criado en el Valle, le respondió a Diomedes que no era amante de la música vallenata, que su gusto musical está entre la ranchera y el son de cubita la bella, donde la barba está que cachea.

Esta negativa del jurista al ofrecimiento de la parranda como forma de pago, lesionó el ego musical del artista, Diomedes ya gozaba de las mieles del triunfo, este desprecio desató la ira del músico manifestada en la canción.

Al existir la duda del protagonista del canto, muchos abogados para adquirir celebridad y prestigio, pregonaron ser ellos el personaje de la canción, para quedar en la historia del folclor.


Por: Celso Guerra Gutiérrez