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Columna: El género vallenato en los tiempos modernos

Vallenato
Desde que tengo memoria, sé que es, cómo se toca, cómo se canta, cuáles instrumentos se utilizan, y cómo la representan folclóricamente. Todo empezó cuando me digné a preguntarle a mi padre: ¿Qué era esa música que escuchaba a cada rato y que siempre cantaba en la ducha, que aunque algo desafinado, se escuchaba en todo el apartamento?

Poco sabía yo que mi padre durante sus años mozos fue una de las personas que atestiguaría sobre el cambio trascendental que hizo el género vallenato en los años 70, 80 y 90. Se podría escribir una enciclopedia entera con tantas anécdotas que mi padre vivió, ya que durante su trasegar periodístico conoció a varios de los máximos representantes de esta música que hoy es patrimonio inmaterial de la humanidad: Rafael Orozco, Diomedes Díaz, Jorge Oñate, Beto Zabaleta, etc.

Pero si algo he aprendido, de todo lo que me ha contado, y aún no me cuenta, es que nuestra música criolla, igual que la gran mayoría, sólo buscaba expresar los pensamientos, alegrías, tristezas, odios y demás, tareas que el autor en líricas espectaculares compartía con los demás.

Eso era en los viejos tiempos, porque parece que ahora los máximos representantes sólo quieren hacer colaboraciones con cantantes famosos de otros géneros, para hacer canciones exitosas, pero entonces me surge la pregunta: ¿Por qué si no es en su país donde más suenan, cómo van a sonar en otras partes?

Otro gran problema es que en las bionovelas de hoy en día prefieren cambiar toda la historia original, y hacerla un drama con mentiras y sucesos que jamás pasaron; en vez de honrar la memoria de los artistas fallecidos. Toda mi vida he respetado esta música que representa a nuestro país ante el mundo, pero en mi humilde opinión, los tiempos cambian para peor, o para mal.

Pronto, música clásica y cultural quedarán en el olvido, como un guayabo maluco, o una mujer sin corazón, y la verdad, no quiero que la música vallenata se acople a otros géneros para luego ser apartados. Esta es mi humilde opinión sobre la música vallenata en la actualidad.

Por: David Ricardo Leguízamo Arias