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Diomedes Díaz y la escultura más famosa de Colombia


Jhon Peñaloza y Carlos Misael Martínez, los artífices de 'La silla del Cacique', se sentaron en su obra y contaron detalles de cómo fue ideada.

Hoy de toditos vivo muy agradecido

porque son cosas que no hay cómo olvidarlas (Bis)

La llevo del alma prendida

a toda mi fanaticada (Bis)

Y el día que se acabe mi vida

les dejo mi canto y mi fama (Bis)

A Diomedes Díaz muchos le llaman “filosofo de La Junta”, en sus canciones y sus frases dejó mensajes propios del ‘cantor campesino’ con un sello propio e imborrable.

La estrofa de su canción ‘Muchas Gracias’, por ejemplo, hoy se repite en los oídos de los escultores Jhon Jaider Peñaloza Almanza y Carlos Misael Martínez Bello, cada vez que un seguidor de Diomedes se sienta a su lado y el obturador recoge una foto. “La silla del Cacique”. Es, sin duda hoy una de las esculturas más famosas de Colombia.

"No hay riqueza más grande en la vida que la nobleza que sale del alma"

Y es que en promedio son 2.000 personas las que diariamente hacen la parada obligada para sentarse al lado del compositor de 'Bonita', 'Tres canciones' (la ventana marroncita), 'Mi Muchacho' y 'El cóndor herido', para solo mencionar unas cuantas.

"Me voy pero ten presente que muy dentro llevo tu imagen grabada. Eso fue lo que le dije en aquel momento, antes de partir"

“Concebimos la obra cuando Diomedes estaba vivo, pero echamos pa’lante la iniciativa cuando él murió ese domingo 22 de diciembre del 2013”, le cuenta a El Espectador Jhon Jaider Peñaloza. "Se nos ocurrió hacer 'La silla del Cacique' con el fin de que la gente se sentara a su lado y pudiera tomarse una foto. Como diomedistas sabemos que eso era lo que querían millones de personas en Colombia y el mundo, pero que lograrlo –no hay duda– era casi imposible. De ahí que la inspiración va dirigida a su fanaticada, esa gente linda que siempre lo alentó y nunca dejó caer”

"Porque en la vida hay cosas del alma que valen mucho más que el dinero"

Este Diomedes Díaz, que sonríe y permanece con los ojos abiertos tal como cuando nació, según el relato de su madre Elvira, vio luz hace ocho meses en un patio del barrio 12 de octubre de Valledupar. Se pensó hace cinco años y se construyó en cuatro meses. Primero se le llamó ‘Para mi fanaticada’, pero luego se escrituró como ‘La silla del Cacique’.

"Imagínate, uno enterrado debajo de la tierra, y con esos calores que hacen ahora"

El trabajo de Peñaloza y Martínez, sin duda, tiene un gran parecido al artista oriundo de La Junta, municipio Guajiro. La escultura fue construida con resina epóxica reforzada con su estructura metálica interna y pesa 400 kilos. Permaneció por más de un año en el patio del barrio 12 de octubre, hasta que el alcalde de Valledupar, Augusto Ramírez, mostró interés y llegó a un acuerdo con los artistas.

"Yo aprendí a trabajar desde pelado, por eso es que yo estoy acostumbrado, siempre a vivir con plata"

“Jamás estando en la casa me tomé una foto con ‘La silla del Cacique’. Era un elemento más del taller. Cuando la instalaron quise tomarme una foto y tuve que hacer fila durante media hora", (risas) afirma Jhon Peñaloza, quien es el que toma la palabra. Su compañero de obra, Carlos Martínez, es más bien callado y prefiere escuchar en la voz del Cacique 'El Verdadero Culpable' con "una buena fría" (cerveza).

"¡Ay! Virgen del Carmen, dame licencia señora, dame licencia"

Otro de los personajes que hizo posible la escultura es Fabián, el hermano de Jhon, quien se sentaba mañana y tarde en una silla en representación de Diomedes para encontrar la figura ideal al personaje. “Esa es la plática mejor ganada del mundo”, señala con sorna el escultor en medio de risas.

"Mátame guayabo, ya que el amor no pudo"

Ambos artistas, aprovecharon este dialogo con El Espectador para hacer un llamado a las personas que visitan la escultura y pedir que la respeten y cuiden. “Este es un homenaje al gran artista del vallenato. No hay duda: Diomedes es el más grande del vallenato y para lograr que su legado musical perdure en el tiempo es que nuestras manos hicieron la obra. Respetamos todo lo demás, pero está fuera de nuestra orbita. Por eso, solo queremos que la gente cuide la escultura, que cuide a Diomedes”

"De mi mamá pa’cá: ¡Qué vivan las mujeres!"

La escultura ‘La silla del Cacique’ fue colocada el 26 de mayo del año pasado, desde ese mismo día no ha frenado la romería en busca de un cupo en la silla para estar al lado del Cacique.

"Si yo supiera que uno sirviera más muerto que vivo, yo me muriera hoy"

Envía: El Espectador