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Las razones por las que se separaron Diomedes Díaz y Joaco Guillen


Joaquín Guillén, no solo fue uno de esos grandes amigos de Diomedes Díaz. Fue su manager durante 17 años, tiempo en el que manejó su vida artística y personal, y alcanzó los logros más significativos de la carrera del Cacique de la Junta. El pasado 22 de diciembre, al ver a su amigo tendido en la camilla de una clínica, le dijo: “compadre, soy Joaco, despiértese”, pero Diomedes nunca despertó.

Han pasado dos meses desde la última vez que vio al Cacique, y desde entonces, ‘Joaco Guillén’ como es conocido, trata de conservar en sus objetos personales o vestimenta, algo que mantenga viva la imagen de su mejor amigo, y así lo encontramos; con una camiseta que tiene un rostro sonriente del ícono del vallenato y con una “Cachucha” roja que en letras grandes dice: “Diomedes Díaz, con mucho gusto”

¿Por qué está vestido con ropa alusiva al Cacique?

Yo siempre trato de vestirme con cosas del Cacique. Es como para tenerlo siempre en mi recuerdo. Yo desde que se murió, no he quitado su último disco de mi carro y tengo una selección de todas las canciones de él para escucharlo siempre.

¿Qué lo hace creer que pudo haber existido esa posibilidad?

Yo le conocía los sentimientos y sé que debieron cuidarlo más. Lo cuidé mucho y se lo demostré, y no es que lo quiera decir ahora, pero cuando él estuvo conmigo tuvo muchas dificultades;enfermedades, problemas jurídicos, económicos y solo estando a su lado, logré sacarlo de todas esas.

¿Cómo lo salvó de esas dificultades?

En el momento en que me retiro de Diomedes empiezan sus enredos jurídicos difíciles. También se enfermó de gravedad porque le dio el Guillain-Barré y otras cosas más. Yo ya no estaba de manager, pero seguía siendo el amigo y el compadre, estaba pendiente de él, de su comida, y que se tomara sus medicamentos. No le cuidaba su canto porque era un don que Dios le dio, no le cuidaba el dinero porque eso se lo ganaba él y era de él, pero siempre estuve atento a todos sus asuntos.

¿Porqué se separa de Diomedes?

Yo tenía que apretarlo porque a veces se me quería salir de las manos. Entonces me hizo un incumplimiento a un compadre, y tuvimos inconvenientes con esa persona. Yo me resentí porque una gente me puso unas armas queriéndome matar y eso me disgustó mucho, entonces le dije que me retiraba porque no podíamos estar incumpliéndole las presentaciones a la gente. Pero lo hice como presión para que cediera, no para retirarme como enemigo, porque después de eso seguimos siendo amigos.

“Hay cosas que nunca diré porque la amistad trasciende las fronteras de la muerte” dice Joaquín Guillén, una de las personas que más conoció a Diomedes Díaz.

Pero entonces no cedió…

Al momento que yo me salgo también había muchos intereses, sobretodo de acordeoneros que querían grabar con él. Cuando entra en el problema de la cárcel y de la enfermedad, yo vuelvo y me voy para esos lugares. Después le toca volarse porque le quitaron la medida y yo me lo llevo para mi finca. Cuando estábamos en la finca me dice: compadre, no se vaya a comprometer con ninguna otra agrupación porque usted vuelve conmigo. Si yo estoy en la habitación 21, usted tiene que estar en la 20, vamos a estar junticos nuevamente porque yo no sé y no puedo andar con otra persona que no sea con usted. En ese tiempo estaba con un tal Manuel Páez que lo llevó Betsy Liliana, que era la que no aceptaba que yo estuviera como representante.

¿Por qué ella no lo aceptaba?
No sé, porque yo quería a Diomedes más que ella. Betsy Liliana decía: Con Joaco Guillén nada que ver. Y mi compadre no me iba a preferir por encima de la mujer con la que estaba conviviendo. Yo no volví a entrar a la agrupación de Diomedes por Betsy Liliana. Ella no aceptó que yo estuviera al lado de mi compadre. Yo me iba a llevarle al Cacique a la media noche lo que me pidiera y ella estaba allá. Ella sabía que no le iba a aceptar a Diomedes cosas diferentes o algo malo contra él y claramente ella notó eso en mí, entonces dijo que no, y que no.

¿De qué cosas malas estamos hablando?

De su trato contra él, cualquier otra cosa diferente que ella veía que yo no permitía. Para mí Diomedes tenía que ser intocable. Mi compadre se enamoró mucho de esa mujer y ella tenía un poder ante él terrible. Lo manejaba a su antojo. Entre nosotros siguió el cariño y afecto, pero que yo estuviera a su lado de mánager, no me lo permitía. Después ellos se dejaron y fue cuando me acerqué nuevamente.

“Diomedes entre más tenía y más crecía, más humilde era. El me enseñó dos cosas: a colaborarle a la gente humilde, y a querer a la Policía pero sobre todo a respetarla”.

¿Qué pasó entonces?

Yo nunca había visto a Diomedes así, la mujer que medio le arrugaba la cara, enseguida se iba y quedaba amigo de ella y ya, pero no sufría por ninguna mujer. Era un tipo que le llovía la mujer de todo tipo, se le iba una y buscaba otra, pero yo no sé qué pasó, si fue por su enfermedad que se cerró y no veía a otra mujer. Yo lo encontré en el cuarto llorando y le pedía por teléfono que se viniera, que le perdonaba todo, pero que se viniera. Eso fue una vaina terrible.

¿Cómo es su relación actual con Betsy Liliana y Luz Consuelo?

Con Consuelo, normal. Para La familia de Diomedes, sus hijos, sus hermanos y su mamá, yo soy la adoración. A mi compadre lo respaldé con Betsy Liliana porque vi que esa era su felicidad y yo tenía que cuidarle la felicidad. Pero cuando yo empecé a conocer cosas que le estaban haciendo, me puse de enemigo de ella y de cualquiera. Todo el que pretendiera hacerle malas cosas ya era enemigo mío y me les enfrentaba. Yo sufría lo que sufría Diomedes y me ponía indiferente ante los demás. Los cambios de los acordeoneros fueron insinuados por mí, y todas las separaciones.Nosotros luchamos mucho para llegar hasta donde llegamos, porque cuando uno está en el suelo la gente lo deja a uno solo. Yo entré con un Renault 4 y salí con un 18 porque él me regaló la mitad. Pero yo le dejé a Diomedes una cantidad de propiedades.

¿Qué propiedades le dejó?

Le dejé 14 casas, un solar grande que le compramos a Monche González, le dejé una casa en Cedritos en Bogotá, ocho carros, 1.300 cabezas de ganado, y maquinarias de la finca, todo de su plata y yo mismo se lo compraba. También la casa en Los Ángeles que costó 145 millones de pesos, estaba a nombre de Diomedes, y la colocó a nombre de Betsy Liliana para que al momento de partir los bienes con Patricia le pudiera quedar algo a él.

Luz Consuelo expresó hace días que algunos de los hijos de Diomedes le habían sacado algunos electrodomésticos de esa casa….

Yo conozco a los hijos de Diomedes, porque yo fui el que llevó a la clínica a Patricia y los saqué también de allá. Ellos son como mis hijos. La primera persona que cargó a Rafael Santos cuando salió de la clínica fui yo y así con todos ellos. Conozco a esos pelaos desde pequeñitos, son nobles, incapaces, lo mismo que la mayoría de los hijos de Diomedes. Rosa Elvira era la confianza de Diomedes. Los conozco a todos, son incapaces de ensuciarse las manos cogiéndose un televisor. Ellos merecen respeto, sobre todo los hijos de Diomedes con Patricia. Ellos también tienen los mismos derechos que todos los hijos. Los que llegaron últimamente son los que más han gozado de las riquezas de mi compadre.Los otros estudiaron hasta con sacrificio.

¿Alguna vez habló con Diomedes sobre el tema de la sucesión?

Nunca me habló de sucesión porque nunca pensó morirse. Él le tenía temor a la muerte, le conversaba y la desafiaba folclóricamente. Pensaba que iba a morirse de viejito, pero yo que andaba con él siempre, le notaba un delirio de persecución sobre todo cuando viajábamos por carretera, entonces me decía: “Compadre Joaco, no se vaya a dejar pasar de ese carro, vea que delante de mí, el capó, y si va a chocar, choque con un carro nuevo, que no vayan a decir que Diomedes se mató contra un carro viejo. Diomedes nunca pensó en la muerte y creía que su nobleza se la transmitía a los demás y ese fue su gran error; pensar que su nobleza, su forma de ser, su pensar, era lo que todo el mundo pensaba o creía. Era muy noble, cogía un momentico de rabia y asustaba a quien sea, pero después lo llamaba y ya.

¿Y cómo supera usted la separación con Diomedes?

Yo sufrí mucho por esa separación. Hablaba todos los días con Elber Díaz y hablábamos de lo que estaba pasando con Diomedes porque yo quedé muy preocupado. Yo siempre decía que de mi compadre debíamos esperar la muerte, porque yo sabía lo que le estaba pasando y lo que estaba sintiendo. Se formó un bloque que era un comité de amigos, que eran 40 personas, habían abogados, médicos, periodistas, fiscales y lo que Diomedes necesitara, ahí estábamos. Ese grupo de amigos no tuvimos acceso nunca más a él y la culpable fue Betsy Liliana. Él me llamaba y me decía: compadre, no lo veo tan cerquita, pero usted sabe que lo llevo en mi corazón y yo le decía que iba a visitarlo pero que me decían que no podía atenderme. Una vez me alcanzó a ver y me llamó y me sentó al ladito. Le dije que tenía que hacer un alto en el camino en todo.Yo le levantaba el ego, esa era mi estrategia. Me dijo: eso de andar con gente de bien, es una vaina buena.

¿Pero entonces no volvió a trabajar con él?

Ahora último en la finca de Alvarito López, expresó que necesitaba que yo volviera a manejar sus asuntos. Poncho Zuleta fue una vez donde la vieja Elvira y ella le manifestó su preocupación por su hijo, y el mismo Poncho dijo: ¿Qué hay que hacer para salvar a mi compadre Diomedes? Y la vieja Elvira le respondió: Que Joaco Guillén se haga cargo de él. Es decir, que la vieja Elvira veía la salvación de su hijo en mí, y sin embargo había gente que no me dejaba estar a su lado.

¿Cómo se entera de la muerte del Cacique?

Me llamó un amigo y me dijo que a Diomedes lo llevaban para la clínica, le dije: el disco nuevo ese que sacó que ya lo está matando. Yo no le paré bola, pero me volvieron a llamar a decirme lo mismo y entonces llamé a mi compadre Elber y me dijo: Joaco, esta vez sí es verdad. Cuando me dice así yo salí en carrera para la casa, pero él no estaba ahí. Entonces arranqué hasta la clínica y lo vi arropado. Estaba José, Consuelo y Rafael Santos, entonces lo desarropé y le dije: compadre acá está su compadre Joaco, despierte, pero no despertó.

¿Qué es lo que más extraña de él?

Su humildad y su cariño, pero sobretodo la falta que le está haciendo a la vieja Elvira. Era la salvación de sus hermanos, de su familia, era el soporte de todos ellos. Ese cariño y ese afecto cuando me encontraba con él. Nosotros éramos como hermanos. Una vez entré al estudio donde habían terminado de grabar el cd y ya se iban, entonces mandó a que me pusieran los discos para que los escuchara y le diera el visto bueno. Entre más tenía y más crecía, más humilde era. El me enseñó dos cosas; a colaborarle a la gente humilde, y a querer a la Policía pero sobre todo a respetarlos.

¿Qué pierde el folclor vallenato con la muerte de Diomedes?

Mucha estabilidad de lo que es el vallenato raso tradicional. Solo nos queda Poncho Zuleta, Jorge Oñate, Iván Villazón y Beto Zabaleta. Diomedes fue un cantante excepcional, en la tarima rompió un mito ante Poncho y ante Oñate porque hizo algo que ellos no hacían. El cogía el micrófono y no se paraba detrás del paral, caminaba, se sentaba en los monitores, se paseaba, hacía un show en la tarima diferente a los demás. Diomedes dejó unos legados que lo convirtieron en una persona única. Sus dichos; ‘Con mucho gusto’ y ‘Se las la dejo ahí’, fueron cosas espontáneas. A mí me decía: ‘amigos como Joaquín Guillén que siempre ha estado ahí, ahí’. Entonces uno le preguntaba: ajá, ¿cómo estás? y él respondía: “Como Joaco Guillén, ahí”.

¿Qué le faltó por decirle al Cacique?

Yo se lo dije todo. Le expresé todo. Hasta me metía en la parte íntima. Cuando las mujeres se la hacían, yo se lo decía de una vez y a veces me decía: Compadre, la está haciendo bien hecha porque yo no me di cuenta. Cuando se daba cuenta de las cosas, insultaba a todos los que sabían y no le decían nada, y al único que salvaba era a mí. Por eso decía que el único amigo que tenía era yo. Le dije todo, lo que no tenía que hacer y lo que sí. Yo le retiraba gente, y mucha gente me cogía rabia porque me creía el dueño de él. Hay cosas que nunca diré porque la amistad trasciende las fronteras de la muerte.

¿Cuál es su canción preferida del Cacique?

Compuesta por él, Experiencias vividas, porque la compuso en un momento muy difícil que fue cuando lo metieron a la cárcel. Y la canción que mejor ha interpretado es Sin saber que me esperas porque utilizó todos los matices de su voz.

Por: Antonio Peralta Nieto
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