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Martín Elías, un ejemplo de vida el joven cantautor murió como Cristóbal Colón

El Gran Martín Elías Díaz el hijo del Cacique.

Por: Pepe Rubio

Desde sus primeros años de vida, El Gran Martín Elías dio muestras de haber nacido para ser artista, algo le descubrió su padre, Diomedes Díaz, que así lo bautizaría para la posteridad. El joven mostraba una gran afición por el vallenato, tanto así que, desde su edad de infante, se encerraba con llave en la habitación de su madre y, utilizando una media, forraba la punta de la escoba simulando un micrófono; de vestuario se engalanaba con chaquetas del papá, se subía a la cama tomándola como tarima y empezaba su sueño… Por horas, el niño soñador en su imaginación se trasladaba a los diferentes escenarios de Colombia donde su padre se presentaba, conociendo estos por las historias que El Cacique le relataba.

Diferente a los jóvenes de su edad, Martín Elías prestaba poca atención a los juegos del barrio, se angustiaba en el colegio esperando la hora de salida para llegar a su casa sin que nada en el trayecto de regreso lo entretuviera para dedicarse a hacer lo que más le gustaba, que era cantar. No encendía ni el aire acondicionado, menos el abanico, porque su espectáculo debía ser lo más parecido al de su papá, bañado en sudor, como lo veía en los videos VHS de aquel entonces.
Así fue transcurriendo la vida de este niño que con el pasar de los años se convertiría en un gran artista, cultivando un estilo propio y mostrando tal humildad que conquistó los corazones de los seguidores que le dieron muestra de su cariño, y se lo siguen dando en las redes, después de más de quince días de su muerte. Y seguirán haciéndolo de por vida, porque cada vez que suene una canción de El Gran Martín Elías, vibrará un corazón y revivirá un sentimiento.

El Gran Martín Elías no reemplazó a nadie. Cuando Diomedes Díaz murió, ‘El terremoto del vallenato’ era ya un artista consagrado, reconocido, con un estilo propio, con un Martinismo cautivo. El artista llegó a escalar tan alto, que él y su agrupación lograron ser reconocidos entre los mejores de los últimos años. Si hay algo que debemos tener claro es que ¡nadie reemplaza a nadie! Jamás en la historia el remplazo de algún artista se postula o se adjudica de manera unilateral; es una decisión libre, los espacios se ganan con talento que es premiado con el reconocimiento de los seguidores. Esa escogencia es única, exclusiva y libre, sin presiones, sin egoísmos, la definición depende de un público incauto al que el artista le gana el corazón y lo erige como su ídolo.

Luego es analizable que vienes de un linaje artístico-musical arrollador, que tu papá fue el mayor exponente de nuestro folclor, un excelente cantautor, lo que ya es un valor agregado, pero primero debes mostrar lo tuyo.

TRES MENSAJES

Son tres los mensajes que quiero llevar hoy con este artículo: el primero quedó claro; el segundo es pedir a todos los que amamos este folclor no hacer uso desmedido de las redes sociales. No existe en el mundo, óigase bien, no existe en el mundo nadie a quien le duela más la muerte de este gran artista que a su familiares, su esposa, sus hijos, su madre y sus hermanos. En ese orden, entonces, no es justo hacer comentarios, primero ofensivos, segundo hay muchos cibernautas que se creen dueños de la verdad sin darse cuenta que están agrediendo el sentimiento de una familia dolida por la pérdida del ser querido, nuestros comentarios pueden causar más dolor al grupo familiar.

Que hay problemas de sucesión, de contratos que quedaron firmados, de anticipos y otros más, sí, claro que sí, pero no solucionamos nada… Debemos dejar a la familia que es la indicada para resolver estos eventos y que puedan terminar de hacerle el duelo a tan nefasta pérdida. Seamos más humanos, no hagamos más daño, los comentarios en las redes son muy buenos cuando los hacemos con respeto y brindándole el apoyo que necesita la familia en estos momentos y si es por Martín Elías, aprendamos a qué vino el joven artista a la vida: a enseñarnos humildad unión, y este es mi tercer punto. 

MARTÍN ELÍAS MURIÓ COMO CRISTÓBAL COLÓN… SIN SABER LO QUE HABÍA HECHO PARA LA HISTORIA

El gran artista vallenato se destacó por su trato cariñoso, llevaba siempre palabras de halago a todo el mundo, en todo momento, pero no de lamboneo, como él decía, sino porque le nacía. La relación que mantenía Martín Elías con todos sus colegas fue ejemplo categórico de que así se deben manejar las relaciones en la familia del vallenato. ¿Cuándo antes un artista de primera línea ‘empiyamó’ su camioneta con mensajes de promoción alusivos al nuevo trabajo musical de un colega? El Gran Martín Elías lo hacía, viendo esto como una sola familia en la que cada uno debía aportar su granito de arena para hacer más grande y continuar la evolución de nuestro folclor.

De esta forma nace una nueva línea de comportamiento entre los artistas del vallenato, que nos debe llevar a crecer más cada día, basados en códigos de honor que deben ser demarcados por nuestras costumbres ancestrales, formando así una jerarquía de respeto, hermandad y lineamientos para conservar la esencia de nuestro vallenato, no perder nuestra identidad y, si hay que evolucionar, que sea dentro del contexto donde se siga con este folclor como eje. 

Esto nos lo enseñó el Gran Martín Elías. Jamás se vio en la muerte de ningún artista en cámara ardiente el dolor que sufrió Colombia y aún llora la ausencia de un grande, pero lo más duro de esta reseña es que el mismo artista no sabía lo que había logrado para la historia, era tan humilde que jamás pensó que era tan grande. 

Por: Pepe Rubio