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Si no saben de música no pueden hablar: Martín Elías, un fenómeno musical imparable

Martin Elias Diaz
Por: Javier David Vanegas David

Mi historia empezó en el valle como lo saben ustedes, en el valle nace un niño hijo de Patricia y Diomedes, aquí me tienen ustedes para que escuchen mi canto y sepan que soy heredero de esas lindas melodías que hizo Diomedes Díaz también cuando era muchacho y se las canto a Rafael Santos y a Patricia la mamá mía, aquí esta Martín Elías cantándole a todos ustedes, es el hijo de Diomedes, el que Colombia quería.

Ha fallecido Martín Elias, uno de los mejores exponentes de la música vallenata que tenia como sueño defender su legado entre todos lo cantores, porque su padre —Diomedes Díaz— es el autor de una obra musical sempiterna e invaluable que contribuyó a la declaración del vallenato como patrimonio cultural e inmaterial de la nación y de la humanidad.

Mas allá de ser el titulo del gran trabajo musical que lo catapultó hacia el éxito, el termino terremoto ha pasado a ser la metáfora que mejor define la carrera de un hombre que gracias a su talento, su humildad y su inigualable espontaneidad había logrado, en poco tiempo, convertirse en un fenómeno musical imparable.

Hace pocos días Facebook me recordaba una publicación que hice cuando el CD La Historia Continua estaba ad portas de salir al mercado e inmediatamente —como casi siempre que analizaba eso que a continuación voy a contarles— sonreí al ver el ascenso vertiginoso de Martín desde que recibió, oficialmente, la responsabilidad de extender la herencia de su padre a través producciones laureadas como Homenaje a los grandes.

Sí, sonreía al ver el éxito de Martín Elías porque me hacia feliz saber que la música de Diomedes estaba preservada por un hijo agradecido que amaba a su padre con devoción, pero también porque me motivaba a seguir luchando por mis sueños.

Ay Martín, así como uno de tus seguidores te escribió para confesarte que había perdido a su novia porque la había celado con un cantante que nunca iba a tener y el cantante era usted. Yo hoy escribo para honrar tu memoria muchacho bueno.

Has partido de manera inesperada dejando a tu familia, pero tal como lo dijiste en la canción amor inexplicable, Dios te va a permitir vivir con ella en la eternidad.

El homenaje que te hicieron tus colegas en el Parque de la leyenda vallenata me estremeció el alma y me recordó la grandeza de los juglares que, de generación en generación, le han cantado a la vida a través del vallenato. Tu partida repentina todavía nos tiene compungidos, pero hemos encontrado en esta música de acordeón, caja y guacharaca una manera sublime de expresar las penas del alma, porque la grandeza del vallenato es superior al dolor que nos causa la muerte.

A partir de hoy, brilla para ti la luz perpetua como brillaba el amarillo en tus presentaciones <<Vayaaaa>>… La Historia continúa…