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El vecino que jamás desampara al Cacique

Aquel domingo 31 de diciembre del 2005 cuando un vecino le dijo al otro vecino que por qué no lo representaba ante el mundo, un hijo de la población cesarense de Pueblo Bello pasó a ser el centro de atención de la opinión pública colombiana. Para las que tocara terciar… las buenas o las malas.

Eso tendría –y tiene- un oficio al que llegaba, entre muchas razones, por una fundamental: la confianza. Con la intención -eso si- de aprender que no es precisamente solo coser, silbar y representar sino que implica estar pendiente hasta del mínimo detalle, y que en ocasiones es más fácil darle de comer con la mano a un tigre con un mes de ‘tirar filo’ que llevar siempre las de ganar ante un mundo.

Visto de alguna manera desde ese día, en adelante, ese vecino querido pasó a ocupar la calidad jurídica de “El Representante”. Su nombre: José Zequeda. Mientras la condición del otro vecino sería: “El representado”, nadie más, ni nadie menos que Diomedes Dionisio Díaz Maestre, el famoso Cacique de Las Junta. Ídolo de masas. Baíleme ese trompo en la uña.

Una amistad que surgió hace muchos años y que con el paso del tiempo devino en lo que un día consideró Díaz Maestre debía ir más allá, una relación laboral. Hecho el pedido, Zequeda estuvo de acuerdo y comenzó la andadura que lo ha llevado a viajar por medio mundo, siempre al lado de su vecino, ese con el que comparte cerca allá en la población de Badillo.

En las épocas recientes más difíciles de Díaz Maestre José Zequeda ha estado ahí y puede afirmarse que no hay foto ni video donde no aparezca él junto al Cacique: al subir o bajar de tarima, cuando canta, al bajar o subir de un avión, esperando un helicóptero, en un restaurante, bajándose de una camioneta, sentado en una silla al pie de la cama de un hospital, sentado en un sofá, festejando un cumpleaños, escuchando una parranda.

“Son muchas cosas que desde entonces hemos vivido, es indescriptible, yo le tengo un inmenso aprecio y gratitud”, dijo en su día Zequeda a este cronista cuando en Barcelona (España) , pregunté por detalles de esa relación mientras el coche en que viajábamos se comía el asfalto de esa megaciudad a las 3 de la madrugada, previo a una presentación en el famoso Pueblito Español de esa capital del Mediterráneo.

De entonces a hoy ha pasado poco más de un año. Decenas de titulares han mojado portadas de periódicos y revistas en Colombia, impregnado las ondas hertzianas de la radio, los rayos catódicos de la televisión y los bits de la internet. Noticias de toda índole, buenas, malas, peores, verdaderas, falsas… un universo que no pocas exento de polémica y que sé le ha generado más de un dolor de cabeza. Zequeda corrobora y podría hasta jurarlo que una cosa piensa el santo, otra el que lo carga y otra el que le reza.

Zequeda es casado con Teodora Daza. Es padre de dos varones: el ingeniero José Francisco y el abogado, especializado en aduanas, José Juan. 
Remato con una generalidad que donde el Cacique pise, Zequeda lo sabe primero, cuándo y mejor que nadie. 

Por Héctor Sarasti / Periodista /Desde España
Antonio José de León /Comunity manager / Desde Colombia
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