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Concierto de Diomedes Díaz e Iván Zuleta en el estadio de Beisbol de Santa Marta, Magdalena. El Cacioque canta sin saber que me esperas para todos los seguidores.


Entrevista con el promotor cultural Carlos Calderon y Patricia Acosta madre de Martín Elías y Rafael Santos.
 

Escucha la leyenda canción que está incluida en el nuevo trabajo discográfico de Elver Díaz y la familia de Diomedes, un homenaje al más grande de la música vallenata, el Cacique de la Junta. Canta Peter Manjarres, Silvio Brito, Elver Díaz, Elder Dayan y Jean Carlos Centeno.


Escucha Despedida canción que está incluida en el nuevo trabajo discográfico de Elver Díaz y la familia de Diomedes, un homenaje al más grande de la música vallenata, el Cacique de la Junta. Canta Martín Elías Díaz.


Escucha la mujer no se maltrata canción que está incluida en el nuevo trabajo discográfico de Elver Díaz y la familia de Diomedes, un homenaje al más grande de la música vallenata, el Cacique de la Junta. Canta Elver Díaz el hermano del Cacique.


El acordeonero Iván Zuleta, quién acompañó al 'Cacique de La Junta' durante más de 9 años y grabó 5 producciones musicales, contó algunas de las experiencias y enseñanzas que le dejó el cantante vallenato.


En la charla reveló además el porqué de su larga ausencia en los escenarios y dio algunos avances de lo que será el Festival de la Leyenda Vallenata que se llevará a cabo del 29 de abril al 3 de mayo en homenaje a Diomedes Díaz. 

Trabajó con cantantes reconocidos como 'Poncho' Zuleta; Emiliano Zuleta, Iván Villazón y Rafael Santos. 

-¿Qué significa para Iván la música vallenata, además de ser un legado de su padre? 
La vida mía ha girado al rededor de la música vallenata. Tenemos 100 años de trayectoria musical ya que el papá de mi abuelo era músico. Mi abuelo Emiliano es el autor de 'La Gota Fría'; están mis tíos Poncho y Emiliano Zuleta, una de las agrupaciones más prestigiosas de la música vallenata. De manera que esta música representa el motor de mi vida. Vivo, respiro y transpiro la música vallenata. 

-¿Cuál es el trabajo del acordeonero en la composición de una canción? 
La materia prima del vallenato es el compositor: el que crea la melodía y el que crea la letra. Luego viene la parte fundamental donde entra el acordeonero. Él y su instrumento hacen los arreglos. El acordenonero hace una introducción que sea acorde a la melodía de la canción, luego hace algo que en el vallenato llamamos 'el puente', que es el intervalo entre una y otra estrofa, y finalmente hace la terminación. 

- ¿En su larga trayectoria musical, cuál piensa es su experiencia más grande? 
Algo que me llena de orgullo fue haber acompañado a mi compadre Diomedes Díaz. No es porqué falleció, y como decimos en la costa -no hay muerto malo ni el muerto vale más que el vivo- (risas), pero no hay que desconocer que Diomedes ha sido el intérprete, el compositor, el artista más grande que ha tenido la música vallenata. Con él obtuve logros como los múltiples discos de platino y el de diamante; entonces ese es uno de los logros más importantes de mi carrera, el tiempo junto al 'cacique'. 

-¿Cómo fue trabajar con él? 
Tuvo de todo un poco. Nerviosismo, tensión y un compromiso muy grande. Cuando yo grabé con mi compadre por primera vez yo ni cédula tenía. Tenía 17 años y acababa de fallecer en un accidente aéreo uno de los acordeoneros más grandes que ha tenido este género, el maestro Juancho Rois. Entonces no fue fácil haber llegado con 17 años y sin haber grabado si quiera un CD, sin conocer un estudio de grabación, a grabar con un hombre tan grande. Esa fue una parte de mucha entrega, mucho trabajo, de como decimos en la costa -cogerle el hilo a la música de Diomedes-. 

-¿Qué le decía él por ser usted tan joven? 
Yo llego una vez a los estudios de grabación con todos mis arreglos, y cuando veo la presencia de Diomedes me pareció mentira que yo, tan joven, iba a grabar con alguien tan grande y 'se me borró el cassette'. Quedé en cero. Él me llenó de mucho apoyo, me daba muchos consejos, y entre esos hay uno que hago extensivo a los artistas y es que Diomedes tenía un lema que decía: -Tome la música como profesión. La música para triunfar no se puede tomar como un pasatiempo. Hay que dedicarse-, y Diomedes plasmó eso todo el tiempo. Siempre se estaba exigiendo, siempre se estaba reinventando. Eso lo aprendí y lo tengo muy claro. 

-¿Qué aprendió de Diomedes? 
La entrega total al arte. El acordeón sobre la mesa podría estar en el piso, pero nosotros le tenemos mucho respeto y no lo colocamos en el suelo porque nosotros vivimos de ese instrumento. El sustento de los hijos, el reconocimiento que tenemos, el cariño de la gente, el afecto y la admiración de la debemos al acordeón. Diomedes fue muy enamorado de su canto y yo soy muy enamorado de mi acordeón. 

¿Qué significó para su vida la partida del cacique? 
Todavía no lo he superado. Todos los amantes de la música vallenata estamos marcados por la música de Diomedes. Unos se enamoraron y otros dedicaron canciones. Yo estoy tan consternado como lo está el país. A penas lo estamos asimilando. Fue un golpe muy fuerte. Uno entiende que uno nace para morirse, pero morir de la edad de mi compadre es decir que murió joven. Eso fue lo inesperado. 

- En el pasado Carnaval de Barranquilla ganó el Congo de Oro juntó a Churo Díaz. ¿Qué significa para un artista recibir este reconocimiento? 
Para mí es algo más especial, -modestia aparte- (risas), y sin ofender a los colegas. El Churo Díaz es un muchacho joven, está incursionando en la música. Él me invita a mí por tratarse de ser un homenaje a Diomedes Díaz. Yo tenía 4 años de no estar en los escenarios. Voy con él a enfrentarnos a artistas de la talla de Silvestre Dangond, Peter Manjarrés, Iván Villazón, Martín Elías, y llegar yo de la mano con un muchacho que por primera vez se presentaba al Congo y ganarlo es algo muy satisfactorio. 

- Vuelve a los escenarios después de 3 años de ausencia. ¿Que lo mantuvo fuera tanto tiempo? 
Se está viviendo en el vallenato la desigualdad en todos los aspectos, esa que hay entre el cantante y el acordeonero. El que lleva la vocería y recibe la mayor parte económica es el cantante, siendo que el vallenato se identifica es por el acordeón. El vallenato es el acordeón. Entonces por eso estaba un poco ausente de los escenarios y ahora se está dando la oportunidad. Pero no vuelvo por negocio sino por el amor que le tengo a la música vallenata. 

¿Qué viene para su carrera musical? 
Tengo 36 años. 20 de ellos en la música, y un artista con 20 años de carrera creo que ha hecho algo. A uno le pueden quedar 20 más. Yo pienso llegar hasta donde Dios me permita, aportando mi granito de arena al folclor vallenato y en defensa del vallenato auténtico. Yo soy un acordeonero del vallenato tradicional, soy defensor de esa música de Escalona y del viejo Emiliano y me baso en algo que me dijo Alfredo Gutiérrez, -todos no podemos tocar lo mismo. Que ellos toquen lo de ellos y yo toco lo mío.

Fuente: Colprensa

Recordando este concierto del Cacique de la Junta Diomedes Díaz y el rey vallenato Álvaro López para unos carnavales del año 2012 en Sabanalarga, Atlántico.
 

A pocos días del inicio del Festival Vallenato, el evento que reúne a lo más connotado de la música del Valle del Cacique Upar, el cantautor José Alfonso 'Chiche' Maestre dijo que si los conjuntos vallenatos de la actualidad no se pellizcan, terminarán convertidos en orquestas, al mejor estilo de grupos dominicanos o puertorriqueños.

"Veo a buenos cantantes. Lo son Peter Manjarrés, Martín Elías y Silvestre (Dangond). Sin embargo, también veo mucho brincoleo en tarima; canciones sin sentido, tan efímeras, que a los dos meses de salir al mercado nadie se acuerda de ellas. Entiendo la necesidad de ganar dinero con un CD, pero no deberían olvidarse del vallenato puro, ese que hizo grande a Diomedes", manifestó el Chiche, a quien por primera vez le grabó Iván Villazón la canción Que siga la fiesta, hecha a una muchacha de su pueblo a la que nunca pudo conquistar, pese a la cantidad de versos que le dedicó.

Pero cómo es la vida, una tierra de mujeres hermosas como lo es el Cesar, que desde hace más de medio siglo ha inspirado a cientos de juglares, no dio la mujer que le robara el corazón a uno de los compositores más importantes del folclor vallenato en toda su historia.

El amor de su vida, Lida Carmenza García, lo vino a encontrar el Chiche en Chinú, precisamente, haciendo lo que más le gusta: cantar sus éxitos cargados de un sentimiento único, inspirados en hechos reales.

Como alguna vez dijo Consuelo Araújo Noguera, la Cacica: "El verdadero poeta no necesita emborracharse para inspirarse ni requiere programarse para hacerlo. El verdadero poeta vallenato es aquel que convierte los sucesos cotidianos en poesías. Ese que llora cantando para olvidar las penas que nunca cuenta, sino que canta con mucho sentimiento, cuando esas penas nacen del amor".

Sobre sus composiciones, José Alfonso dice que en un 98 por ciento son vivencias. "Muchas mías y otras de amigos, pero vivencias al fin y al cabo".

Una de esas historias reales las plasmó en dos canciones que todavía retumban en la memoria de los que sienten que el vallenato les corre por sus venas, El culpable soy yo y El verdadero culpable, cantadas por Diomedes Díaz en los años noventa.

"Cuando me acuerdo de El culpable soy yo se me arruga la piel, porque el desamor, la traición, los cachos, como dirían en estos tiempos los jóvenes, le terminó costando la vida a una bella mujer. Ella se suicidó embarazada al saber que su novio se largó cuando supo que esperaba un bebé suyo; lo peor es que a mí me gustaba y no podía decirle que ese hombre por el que ella se desvivía, siempre le mentía porque no la quería", comenta el Chiche, quien tuvo que hacer El verdadero culpable, una versión en la que explica que él no tuvo nada que ver con el desenlace trágico de aquella mujer, a la que nunca le dijo que le gustaba.

El Chiche, primo de Gustavo Gutiérrez Cabello, otro grande de la composición, nació en Patillal (Cesar). Allí, en esa tierra de calles polvorientas y anchas, conoció a Diomedes, el Cacique de La Junta. En ese entonces, era apenas un joven parrandero, sin saber que años después le brotarían canciones inmortales como No era el nido, la primera de las 11 que le grabó el Cacique.

Y es que al Chiche y a los que sabían de su talento como compositor, les resultaba muy curioso que, conociendo a Diomedes, no se interesara porque este le grabara.

"Yo estudiaba en Bogotá y como Diomedes me conocía (y sabía que tocaba acordeón), un día me invitó a que lo acompañara a cumplir dos compromisos privados, porque Juancho Rois no podía. Al terminar esos toques, nos fuimos para una casa del Cacique, era de madrugada y le canté varias veces No era el nido y a Diomedes le gustó tanto que me la hacía repetir, y entonces le dije, en medio de tragos: '¡Compa, esta es la primera canción que usted me va a grabar!'. Pasó el tiempo y estando de vacaciones en mi tierra llamé a Diomedes y me dijo que estaba grabando su nuevo CD. Le recordé la canción que le había cantado. Me dijo que viajara a Bogotá, llegué al estudio, Juancho escuchó la canción y lo emocionó. De ese CD fue de las que más gustó, y gusta, porque aún se escucha", manifestó el compositor de otra canción como Los adioses de mi vida, que magistralmente interpretó Jorge Oñate.

Después de esa primera composición, el cantautor de Patillal, la misma tierra de Rafael Escalona, no paró de darle canciones a Diomedes, y a otros cantantes. Canciones llenas de mensajes reales como El mártir, que narra la historia de un joven que creyó que la novia lo amaba y se casó con otro.

Algunas veces, pese a la amistad con el Cacique, no era fácil que le grabara, porque había mucho intermediario interesado en sacar partido.

El Chiche, coronado rey infantil en Valledupar en 1978, vive en esta ciudad, de la que sale todos los fines de semana a cantar, porque como él dice, Dios le ha ido cambiando los planes en su vida para bien. "Quise ser periodista o administrador de empresas, y no pude, tuve muchas frustraciones amorosas, pero aquí estoy, casado con una mujer maravillosa, soñé con ser un gran acordeonero y vivo de cantar mis canciones, cuando jamás pensé en eso", dice luego de llegar de una gira todo un fin de semana por distintas ciudades. En cada uno de esos toques interpreta temas como Ahí vas, paloma, la canción vallenata más pura y auténtica del folclor del Cacique Upar de los últimos años, según palabras de Consuelo Araújo y Tomás Alfonso 'Poncho' Zuleta.

Ahí vas, Paloma, apareció en 1996, cuando muchos pensaban que ese tipo de canciones ya no se hacían. En su momento, la Cacica dijo sobre esta pieza: "Cuando estábamos hasta la coronilla y a punto de asfixiarnos bajo las toneladas de basura que con el nombre de vallenatos nos han caído encima, José Alfonso 'Chiche' Maestre se nos vino con todo un señor canto. Un canto con toda la hondura del sentimiento y la fuerza de su alma, que en la voz formidable de Poncho Zuleta y el acordeón de Emilianito logró que se nos volviera a erizar la piel y nos hizo poner de pies para escucharlo como se escuchan los buenos vallenatos: en silencio, con emoción y respeto". 

Sin embargo, pese a las frases proféticas de la Cacica, el vallenato parece seguir un rumbo distinto. El Chiche lo afirma muy claramente: "si los buenos compositores, que aún los hay, y las figuras de ahora, llámese Martín Elías, Silvestre o Peter, no se ponen las pilas haciendo y escogiendo buenas canciones, el vallenato naufragará en un mar inmenso; y, por eso, las seguirán llamando (a las canciones) vallenatos de probeta o de encargo, que se hacen para poner a brincar a muchos a ritmo de una melodía sin sentido, que no motiva a nada".

Muy distinto a melodías como El llanto de un rey, la primera que le grabó el Binomio de Oro al Chiche, en la voz de Rafael Orozco, hace 23 años, y que aún le sigue poniendo la piel de gallina a cualquiera que la escucha y que le guste el vallenato.

"Diomedes dio el ejemplo de cómo se hace un CD vallenato. Allí está sonando el último que grabó antes de morir como si fuera el primer día", dijo el Chiche.

El compositor sostiene que el Cacique "se merece todos los homenajes del mundo", a propósito del Festival Vallenato, que se hará en su honor, y que empezará en pocos días en una región que añora canciones como Devuélveme mis sentimientos, otra de las inmortales obras del cantautor de Patillal, el protagonista de muchas historias reales, compuestas en instantes de despecho.

Redacción: Edgar Pernett Hernández..