recent

“Los momentos más felices de mi vida los pasé con Diomedes Díaz”


Fuente Oficial: KIENYKE "EL PLACER DE SABER, VER Y OÍR MÁS". 

Yolanda Rincón quería dejarle un buen recuerdo de despedida a Diomedes Díaz. Recién descubría que el cantante vallenato cortejaba a una nueva mujer, distinta a su esposa Patricia Acosta, a quien conocía y aceptaba, y a ella, con quien ya tenía un hijo.


La escena quedó en la memoria de la fanaticada de la ciudad de Tunja (Boyacá). En un arrebato, Yolanda salió de la parte trasera del escenario, le tocó el hombro a Diomedes para llamar su atención y le dio una cachetada que, según ella, ‘totió’. ¡Hasta aquí llegó esto!, le gritó.

Pero su debilidad venció a su orgullo. “Se fue a buscarme a la casa, me abrazaba y me decía: ‘Así es que me gustan las mujeres, que peleen por lo suyo. Eso está bien. ¿Qué pensaste mami? Que te ibas a deshacer de mí”, recuerda.

-¿Por qué se enamoró de Diomedes Díaz?

Me enamoré de él porque me respetó, me dio mi lugar como mujer y persona. Era demasiado tierno, nunca lo vi tomado ni fuera de sus cabales, tampoco grosero. La nobleza que había en su alma. Su sencillez. La transparencia. Todo eso me enamoró.

Yolanda, una de las mujeres de Diomedes Díaz, confiesa que durante 13 años sostuvo una relación con él, pero estuvo enamorada durante 30 años. Asegura que gracias él vivió los momentos más felices de su vida y se acercó más a Dios por un milagro que hizo con la salud de su hijo llamado Miguel Ángel. Las canciones que marcaron su romance fueron: ‘Te quiero mucho’, ‘Ayúdame a quererte’, ‘Se acabaron mis penas’, ‘Un rayito de amor’, ‘Noche de amor’ y ‘Más allá del cielo’.

Como toda la vida de Diomedes Díaz, su relación con ‘Yola’ –como le decía de cariño– parece de ficción. Se conocieron gracias a un amigo en común durante un concierto en Corferias (Bogotá). Ella tenía 17 años y él 27. “Yo debía estar antes de la media noche en mi casa porque mi papá y mis hermanos ponían problema. Me puse bonita, pensé que sólo lo iba ver de lejos y a oírlo cantar. Nunca pensé que se fuera a convertir en el padre de mi hijo y fuera a ser tan importante en mi vida”.

Durante un largo rato Yolanda y el amigo en común esperaron a Diomedes en un camerino. Pero sólo hasta las 11.30 de la noche se abrió una puerta que escupió al cantante vallenato gracias la emoción de la fanaticada. Él quedó cerca de ella, casi de frente. Estaba despeinado y le habían robado los botones de la camisa roja y del bléiser blanco que llevaba puesto esa noche. Se presentaron y comenzaron a conversar. Cada palabra hacía que el corazón de Yolanda se acelerara más y aumentara su nerviosismo.

“La primera pregunta que me hizo fue que cuantos años tenía. Le dije que 17 y me respondió: ‘Eso toca es terminarla de criar. Tú estás muy linda y me gustaría volver a verte’. Me pidió el número de teléfono para invitarme a almorzar y tener una amistad. Me dijo: pásame el teléfono, a escondidas del amigo. Me di mis mañas y se lo pasé por debajo de la mesa y se la guardó en el bolsillo de la camisa”. Ese viernes no pudo verlo cantar.

Durante el sábado Yolanda esperó la llamada de ‘El Cacique’. Cada vez que el teléfono sonaba corría para contestar. Pasó el día, la tarde, la noche y el famoso cantante nunca llamó. Pero el domingo el teléfono comenzó a sonar desde las 6.30 de la mañana. Nadie de su casa se levantaba a contestarlo y menos ella porque había trasnochado. La insistencia hizo que se levantara.

Al otro lado del teléfono estaba Diomedes. Las primeras palabras que escuchó fueron: “¡Mami yo amanecí contigo en la cabeza! mira que no he podido ni dormir. Quiero verte. Yo tengo un bautizo por la tarde”. A las pocas horas, Yolanda ya les había inventado a sus papás que iba a ir a almorzar con una amiga y un carro del Hotel Tequendama la recogió. Su primera cita fue en un bautizo en Zipaquirá.

Pero el primer beso solo llegó seis meses después de haberse conocido. En ese tiempo sólo habían tenido la oportunidad de verse en cuatro ocasiones. Aquel día Diomedes le dijo a Yolanda que tenía una gira por Estados Unidos, se iba demorar unos dos meses y que quería radicarse allí. “A mí me parecía que Estados Unidos era muy lejos y en ese momento me di cuenta que ya estaba enamorada de él y empecé a sufrir”.

Fue el momento en que ambos confesaron que estaban enamorados y Diomedes le pidió que lo esperara para formalizar la relación. Fue así como se besaron por primera vez.

“Fui consciente de que él era un hombre casado; pero eso nació”

Yolanda admite que siempre tuvo miedo de su relación con Diomedes porque sabía que era un hombre casado. Pero decidió amarlo. “Ya se había robado mi corazón en esos seis meses. Me mandaba flores, me mandaba muñecos, me escribía versos, me cantaba por teléfono”.

A los 21 años Yolanda quedó embarazada de Diomedes. Él ya le había manifestado su ilusión de tener un hijo con ella. El examen de orina dio positivo y fue el 7 de diciembre cuando le anunció a su familia que esperaba un hijo de un ídolo musical. “Hicimos un cena, estaban todos comiendo y cuando les conté todos dejaron la comida. No entendían. Mis hermanos sólo me dijeron que tocaba hablar con él para que respondiera por lo que hizo”.

El 12 de julio de 1987 nació Miguel Ángel. Diomedes estaba en una gira y no pudo estar presente. Sin embargo le cantaba versos por teléfono mientras ella soportaba las contracciones. Al mes de nacido el niño conoció a su papá, quien lo primero que hizo fue contemplarlo, encontrar su parecido y ponerle billetes en las manos para que jugara.

“No viví con Diomedes por respeto a su esposa Patricia Acosta”

Hubo un acto de generosidad de Patricia Acosta que marcó su vida y le impidió irse a vivir con Diomedes.

“De nuestros amoríos, la señora Patricia se enteró porque él iba y me llamaba de Telecom de Valledupar desde que me estaba cortejando y cuando quedé en embarazo”.

“Él hablaba durísimo y la empleada de Telecom le contó a Patricia. Entonces empieza la señora Patricia con la curiosidad de conocer al hijo de Diomedes en Bogotá. Me llama Diomedes y me dice: ‘Patricia quiere conocer el niño. Pero no quiero que se encuentren en la calle, tu eres una mujer de la casa y ella también. Quiero que vayas a la casa de nosotros, un apartamento en Cedritos. Ella te va a recibir bien’.”

“Yo confiaba mucho en Diomedes porque él había sido muy transparente conmigo. En mi casa me dijeron: esa señora le va a pegar, le van a quitar el niño. Pero yo decidí ir, no fue fácil porque me sentía como una intrusa. Pero cuando yo le veo esa sonrisa a esa mujer que venía con Martín Elías alzado en brazos y yo con Miguel de la mano. Ella me suelta a Martín Elías y ella cogió el mío. Entonces me dijo: ‘Ese sí es hijo de Diomedes, bien dicen que el hijo de la calle sale pintado. Es hermoso. Es otro hijo para mí. Si el hijo se te enferma no dudes en llamarme”.

Yolanda quedó totalmente desarmada. “Desde el momento en que ella me abre las puertas de su casa y me presenta a sus hijos. Yo dije: en mi vida me voy a vivir con Diomedes. Por eso también quiero pedirle perdón a la señora Patricia porque sé que obré mal. Yo me enamoré en mi juventud, pero reconozco que eso no está correcto y no se lo deseo a nadie”.

Cuando Yolanda se enteró que Diomedes tenía más mujeres le preguntó: ¿Por qué puedes querer a varias personas al mismo tiempo? Y le respondió que Patricia era importante para él y que a ella la amaba y que a Yolanda también pero manera diferente. Que él no tenía la culpa de tener un corazón tan querendón; que amor era lo que él sentía. Esa era su esencia.

Copyright © 2012 - 2016 www.diomedesdiaz.co [diomedesdiaz.co@gmail.com]. Con tecnología de Blogger.