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“A Diomedes Díaz hay que recordarlo con alegría”: Martín Elías


POR: JONATHAN DÍAZ CÁRDENAS - Martín Elías, heredero musical del Cacique, evoca a su padre en su segundo año de muerto. Amigos y colegas recuerdan su legado.

Ya son dos años los que han transcurrido tras la muerte de Diomedes Díaz, el considerado cantautor más grande del folclor vallenato, y su ausencia se siente fuertemente en el corazón de sus seguidores, familiares y amigos. Así lo afirma su hijo, el también cantante Martín Elías Díaz Acosta, quien no se logra recuperar del golpe y se le quiebra la voz apenas se traslada a aquel 22 de diciembre de 2013.

“Sufro todos los días por la ausencia de mi padre. Lo que me alegra el alma es que se fue orgulloso por lo que yo estaba logrando en la música vallenata, así que mis triunfos siempre estarán dedicados a él”. Diomedes –recuerda Martín– jocosamente le decía que “era su reemplazo y me hacía llorar con sus palabras, pero todos sabemos que eso no es así, como Diomedes Díaz no nace otro. Si nace, no se cría, y si se cría, se vuelve loco”, explica el joven de 25 años con tono melancólico.

Martín Elías afirma que lo que lo mantiene motivado para seguir subiendo a la tarima y entregarlo todo es el amor que le profesan los diomedistas, público que ha heredado de su progenitor y que de a poco comienza a fidelizar.

“En todas las presentaciones que hago hay un fan de mi papá que llora cuando interpreto uno de sus temas. Una señora de 75 años, que asistió a uno de mis conciertos en El Espinal (Tolima), me abrazaba y no quería que me bajara de la tarima. Se puso a llorar y decía que yo le recordaba mucho la imagen de él y eso es lo que más me motiva a seguir con esta carrera, porque así sigo engrandeciéndolo y manteniendo vivo su legado”.

Y es que sin dudas los diomedistas han hecho que su ídolo diariamente siga retumbando con fuerza en cualquier esquina con sus canciones, las cuales son puestas a todo volumen en sus casas, tiendas y estaderos. “Es que a mi papá me lo encuentro hasta en la sopa, y por eso lo siento más vivo que nunca. Es por eso que a dos años de su muerte les digo a todos que a Diomedes Díaz hay que recordarlo siempre con alegría, disfrutarse sus canciones y bailarlas, porque yo sé que él está feliz gracias a su fanaticada, que es la que jamás lo olvidará así pasen cien años más”, recalca el ‘Terremoto del Vallenato’.

Sobre el peso de llevar a cuestas el legado musical que le dejó su padre, el menor de los cuatro hijos que tuvo Diomedes con su esposa Patricia Acosta se toma su tiempo para responder y cuenta que no ha sido tarea fácil.

“La gente compara mucho, dicen que quiero remedarlo, otros dicen que lo estoy reemplazando muy bien, pero yo hago lo mío, lo que me nace del corazón y trato de seguir su consejo de oro: “Martín, tienes que cantar lo que tú sientas que te llegue al alma. Lo que no sientas así, apártalo porque te va a salir mal”. En mis canciones creo que he logrado un estilo propio, con temas como El látigo, El terremoto y El fantasma, que son distintas a las que grababa mi padre, aunque siempre trato de mantener mis raíces, y ¡ojo! no es que lo imite, sino que soy su hijo y tengo su esencia”, declara Martín Elías, cuya canción favorita de su padre es Mi primera cana.

Otro que habla sobre cómo han sido estos dos años sin el denominado ‘Papá de los Pollitos’ es Luis Ángel Díaz, el tercero de sus hijos con Patricia Acosta. “Esta ausencia es insuperable. Han sido días muy duros en los que hemos tratado de fortalecernos. Siempre hemos sido unidos, pero a raíz de la muerte de mi padre, en este tiempo, hemos afianzado aún más nuestra relación. Aclaro que no existen divisiones entre nosotros. Mi viejo siempre nos enseñó a permanecer juntos en nuestras alegrías y tristezas, y creo que es gracias a eso que hemos podido sortear su ausencia”.

El amigo que sigue ahí. Joaquín Guillén, amigo y ex mánager de Diomedes Díaz, asegura que se siente mal cuando está a punto de cumplirse una semana sin visitar su tumba o a la casa de ‘Mama Vila’. “A los siete días de haber fallecido mi gran amigo, tuve un sueño con él. Se sentó en mi cama y me dijo que estaba muy tranquilo porque yo me iba a hacer cargo de su mamá y de sus hijos. Es por eso que siento el compromiso de asistirlos cada vez que lo necesitan. Soy un hombre agradecido, le debo todo a él, y aún después de muerto seguiré siendo el amigo que siempre ha estado ahí”.

Guillén, quien actualmente representa a otro grande de este folclor como lo es Poncho Zuleta, dijo que basado en las innumerables experiencias vividas desde la infancia con este exponente de la música de acordeón, escribió el libro titulado El símbolo de una amistad: El Cacique y yo, que sacará al mercado el próximo 26 de mayo, fecha del natalicio del artista vallenato.

“Para mí la herida que dejó Diomedes se mantiene abierta. No es fácil para los amantes del vallenato haberse quedado sin su máximo exponente. Diomedes no merecía morir abandonado, solo y humillado. Las personas que lo rodeaban se fueron más por el dinero y lo acabaron. A veces me siento culpable, porque al querer castigarlo para que fuera más responsable, decidí separarme de él, pero cayó en malas manos y llegó rápidamente a su final”, lamenta una de las personas que mejor conoció a Diomedes.

“El más grande”. El Jilguero de América, Jorge Oñate, quien pese a no ser del total agrado de los diomedistas por las distintas historias que lo muestran como un hombre envidioso del talento del nacido en La Junta, La Guajira), abrió su corazón y reconoció que con la pérdida del Cacique, el más perjudicado ha sido el folclor.

“Diomedes era un grande, el único cantautor gigantesco del vallenato. Se fue una de las columnas vertebrales de esta música. En cualquier orden las bases de la música de acordeón en cuanto a canto se refiere son Diomedes Díaz, Poncho Zuleta, Jorge Oñate y Rafael Orozco; ahí cerquita los demás, Beto, Villazón, Silvio Brito, etc. A quien tiene sus méritos hay que dárselos, y Diomedes es y sigue siendo un fenómeno de la música”, señala Oñate, quien agrega que “Poncho y yo estamos cargando este fuerte peso, está pasando igual que la música mexicana, ya se han ido sus grandes exponentes, como Jorge Negrete, Toño Aguilar, Miguel Aceves Mejía y el único que quedó firme es Vicente Fernández. Así está sucediendo con el vallenato”.

Programación en Valledupar

El primer acto de conmemoración al ‘Cacique de La Junta’ se llevará a cabo en el Cementerio Jardines del Ecce-Homo, de 8 a 11 a.m., en el que cantarán sus hijos acompañados de un grupo de mariachis. A las 6 p.m. se oficiará una misa en la iglesia Espíritu Santo del barrio Pontevedra, en Valledupar, y una hora más tarde se llevará a cabo un conversatorio en la casa de ‘Mama Vila’, en el barrio San Joaquín, que estará a cargo de Julio Oñate Martínez, Jaime Pérez Parodi, Freddy Peralta, Joaco Guillén y la ex compañera sentimental de Díaz Patricia Acosta.
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