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Columna: El Gran Martín Elías

Por Rosendo Romero

El concierto que hizo en san Juan del Cesar Guajira ya está por todas partes, lo bueno no necesita tanta promoción solito corre de boca en boca.

De manera casi que premonitoria, el cacique invitó a su hijo Martin a cantar la canción de mi compadre Romualdo Brito, como si de esa forma le entregara la bandera de su arte.

Lo que legitima una herencia son los genes que se llevan en la sangre; Todos ya conocemos el talento de Martín, pero una herencia es una herencia y no sabemos hasta donde la puede desarrollar Rafael Santo, que es un líder por naturaleza y no es de extrañarse, que de entre los hermanos menores de los Díaz surja un gallo tapao.

Diomedes Díaz tiene tantos imitadores que no hay que referirse a uno en especial si no a cualquiera que decida imitarlo, en todo caso se puede imitar lo bueno de aquel campesino que fue un fenómeno social.

A Martín lo invité a hacer parte de mi trabajo discográfico en conmemoración de mis 40 años de vida artística como compositor que saldrá este año y el pelao mostro su “casta de cuerda fina” puse en su voz una canción con el peso de 40 años de experiencia y el jugó con ella como si fuera un trompo de Macurutú casero, el estudio se llenó de gente viéndolo cantar, derrochó sencillez y buen humor ese día le dije: “Martin tu eres la herencia” soltó la carcajada feliz.

Martin es un cantante natural el color de su voz es como el color de su piel, la sacó de su papa no necesita esforzarse le sale tan natural como el agua que corriendo va del puente hurtado al rio Cesar, ahora si versea y compone bienlo demás hay que dejárselo a Dios y al público.

La ventaja que tiene Martín es que igual que Silvestre Dangond, Peter Manjarrez, Luifer Cuello y “el mono” Zabaleta ya tenía un espacio ganado estando el Cacique en vida, Martín maneja su propio criterio en relación a la escogencia de las canciones pero, seguramente el público va a tener muy en cuenta esa parte que era una de las fortaleza de Diomedes.

La primera experiencia con Juancho de la Espriella, fue solo eso la primera experiencia, creo que en esta ocasión tienen suficiente motivos para fijarse bien y así va ser, los dos tiene con qué. Ojalá no se apresuren y se asesoren bien.

Entre los dos, Martín y Rafael Santos el que se discipline y asuma la carrera artística con profesionalismo y sencillez se llevará los créditos.

Componer le permite al cantante conocerse mejor y escoger mejor los temas.