Header Ads

Diomedes no deja de cantar

Diomedes Díaz
Su música crece como el arroz de su tierra.


Entre la Junta y Patillal, sobre lomas y sabanas, abrió sus ojos a la vida el niño Diomedes Dionisio Díaz Maestre. Nació el 26 de mayo de 1957 en La Finca Carrizal, corregimiento La Junta en el municipio de San Juan del Cesar (sur de la Guajira). El niño, hijo de Rafael María Díaz y Elvira Maestre, grabó su primera canción en 1976.

El niño campesino empezó a cantar bajo el sol de su aldea, luego de alquilarse por horas como espantapájaros entre las espigas de maíz y arroz, tal como lo contó el cronista Alberto Salcedo. El único espantájaros que espantaba a los pájaros para poder cantar. Que cantaba para no aburrirse frente al sol.



En 37 años de trayectoria sin cesar, grabó 350 canciones entre 35 álbumes, de las cuales vendió más de 15 millones de copias. Un centenar de esas canciones son éxitos dentro y fuera del país. Fue Rafael Orozco quien lo apodó “El Cacique de la Junta”, en su interpretación ‘Cariñito de mi vida’ (1975), de la autoría de Diomedes.



Un fans peregrino
Víctor Sánchez Rincones, un periodista samario que trabajó en El Universal en los años noventa, deliraba tanto por Diomedes Díaz, que fue tras él, pese a las negativas del músico de ser entrevistado.



Buscó al compadre y empresario Ángel Thorrens, y allí abrió la puerta para llegar a la casa del músico. No solo le concedió la entrevista sino que le permitió viajar con él por muchas ciudades de Europa.



Víctor le hizo tal vez la última entrevista a Diomedes, y le hizo una infinidad de fotos en diversos momentos: en su casa, en la calle, junto a su penúltima y última esposa, en el invierno parisino, bajo la Torre Eiffel, embadurnado de nieve. cenando, celebrando, afeitándose, alistándose para salir a calle. Todas esas imágenes y la entrevista y el documental, aparecen en su libro “Diomedes Díaz Maestre: el inmortal”.



Para Víctor Sánchez Rincones, “Diomedes siempre fue un niño que nunca creció. Todo se lo tenían que hacer”, dice Víctor Sánchez Rincones. “Su escudero era su mánager José Zequeda, el hombre que cumplía al pie de la letra cualquier capricho del cantante, sin saltarse una línea”.



A veces en el vértigo de su vida, destellaba con frases inesperadas, absurdas, poéticas y descabelladas como su visión de la muerte. Víctor le rescató esta frase: “El hombre no vale por el terreno que pisa, sino por el horizonte que descubren sus ojos”, “si uno sirviera más muerto que vivo, yo me muriera hoy”, “según el último diagnóstico médico, por ahora la muerte tendrá que esperar, tendrá que esperar”, “hoy amanezco como el ternero sin enrejá, sabroso”.



Su memoria suena
Allí están: “El romancero”, “Camino largo”, “Sueño triste”, “Doblaron las campanas”, “Cristina Isabel”, “Cariñito de mi vida”, “Lluvia de verano”, “Tres canciones”, “Bonita”, “La juntera”, “Te necesito”, “Ven comigo”, “Tú eres la reina”, “Amarte más no puedo”, “Fantasía”, “Sin medir distancias”, “Myriam”, “Diana”, “Todo es para ti”, “Lo más bonito”, “Tu cumpleaños”, “Si te vas te olvido”, “Mi muchacho”, “Mensaje de Navidad’, entre otras.



Epílogo
Sesenta años después de su nacimiento, y cuatro años de su muerte, Diomedes duerme para siempre junto a su padre y su hijo en el mausoleo de la familia Díaz en el cementerio de Valledupar.

Fuente: El Universal.