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El Cacique De La Junta, Dio Un Eterno Adiós A Todos Sus Seguidores

Los diomedistas inmortalizarán las canciones 
que dejó el más grande del vallenato, Diomedes Díaz.
Por: Isabel Cristina Pérez Argote.

El niño del alma buena que nació el 26 mayo del año 1957, en una familia humilde de la Junta Guajira, que luego se convirtió en el más importante exponente de la música vallenata, y en el artista más aclamado y aplaudido por todo el pueblo colombiano y en diferentes países del mundo; se despide de sus seguidores, a quienes tanto menciona en sus canciones y en sus presentaciones “ pa mis seguidores” .El ídolo del vallenato, Diomedes Díaz, esquivaba a la muerte y su esperanza estaba puesta en los avances de la ciencia para frenar este fenómeno del que nadie se escapa.

Aún no existe, y ni existirá la fórmula para que un cuerpo sea eterno. Un 22 de diciembre del 2013, le llegó el turno al artista que conquistó el cariño y el respeto de todos los que lo conocieron y escucharon sus inmortales canciones, que además de recibir miles de reconocimientos de sus éxitos musicales, fue un personaje de controversia y polémica en el mundo del espectáculo.

Su amor y pasión por las mujeres lo llevó a involucrarlo a problemas judiciales haciéndole una pasada por la cárcel. Este episodio, no fue excusa para que el cantante dejara de hacer el oficio que lo apasionaba; en la prisión deleitaba a sus compañeros con sus canciones, y ese encerramiento además de hacerlo reflexionar, hizo que su inspiración fluyera con mucha dimensión. Dentro del tiempo que estuvo en el cautiverio compuso canciones que fueron incluidos en el álbum que lanzó cuando recuperó la libertad. Sus seguidores pese a este incidente de su vida conservaron su fidelidad y amor al cantautor.

El gran Diomedes Díaz logró posicionarse como un ídolo, la estrella más importante del folclor vallenato. Su fanaticada lo llamaba como: “ el papá de los pollitos” . “el cacique de la junta” . El rey del vallenato”. Tanto fue la aceptación, el acogimiento y el calor humano que le brindaron miles de personas al maestro Díaz, que su música fue el centro de importantes conciertos dentro y fuera del país. El afecto fue tan inmenso que sus seguidores perdonaron varios incumplimientos en presentaciones programadas, impuntualidades, errores como persona, y no solo eso, el público, pese a que tenía conocimiento de sus limitaciones para dar sus espectáculos como acostumbraba hacerlo, mantuvo su frenético fanatismo, fue fiel al talento de su artista posicionándolo siempre como el número uno de su género, nunca dejó de acompañarlo y enaltecerlo a tal punto de llevarlo a la cúspide del folclor y dejar su nombre grabado con letras de oro en la mente y los corazones de todo un pueblo.

Su fanaticada siempre aclamó al Cacique de la Junta, en los buenos momentos y en los malos. Cuando su voz se opacó, y su cuerpo no le permitía expresar la coquetería y el jugueteó en sus escenarios, su pueblo era feliz con que el papá de los pollitos se subiera a la tarima, y entonara sus canciones adornadas con el sello y la esencia de su estilo, guiñando el ojo, y mostrando su sonrisa de oro, y gritara. “que viva mis seguidores” “ que viva los hombres” “ que viva las mujeres” “ que viva yo, ay ombe”.

El rey del vallenato que se despidió del mundo terrenal sorpresivamente, nunca se imaginó que su misión en la tierra acabaría tres días después de lanzar su último álbum musical “ La vida de un artista” que recopila grandes éxitos de su carrera musical, que fue noticia por la acogida y el éxito que con toda seguridad quedará inmortalizado en la historia juglar del vallenato.

Isabel Cristina Pérez Argote 
Comunicadora social – Periodista.